domingo, 28 de febrero de 2010

Las maravillas de la Naturaleza: El Cupuaçu.


La Amazonía es, además del pulmón del mundo, un lugar donde la biodiversidad se manifiesta en toda su plenitud. Muchos son los misterios que alberga y sin duda, son los indígenas que pueblan esas tierras los que mejor conocen los secretos que esconde la enorme variedad de frutos y plantas que allí se dan.

Las diversas tríbus indígenas que pueblan las riveras del Amazonas, sin la influencia del hombre occidental, han sabido extraer y utilizar en su beneficio, las cualidades únicas de muchas de las plantas y frutas que se extienden por aquellas selvas. Lo han hecho, durante cientos de años, de tal forma que no ha supuesto ningún peligro para las especies y mucho menos para la biodiversidad.

Un ejemplo que sin duda deberemos seguir si queremos preservar para las próximas generaciones aquella inmensa riqueza natural.

Uno de los frutos empleados por los indígenas como fuente de alimento y para el cuidado personal es el Cupuçu del que hablaremos a continuación.

Frutos tropicales: El Cupuaçu.

El árbol del cupuaçu, supera los 8 metros de altura y lo podemos encontrar en toda la región del Amazonas. Pertenece a la misma familia del Cacao. De las semillas se obtiene una manteca de excelente calidad y un aceite con excepcionales propiedades anti- oxidantes e hidratantes para la industria cosmética y alimentaria.

La manteca de Cupuaçu, es un producto conocido en los mercados farmacéutico, cosmético y alimentario ya que posee una alta concentración de flavonoides. Las propiedades de los flavonoides son muy apreciadas por su alto poder antimicrobiano, anticancerígeno y por disminuir el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares.

Como hemos dicho antes, el Cupuaçu pertenece a la familia del Cacao, si bien, sus semillas no poseen la alta concentración de cafeína encontrada en el Cacao, lo que le hace ser un buen sustituto del chocolate. El Cupuaçu también mejora la circulación, disminuye la presión sanguínea y estimula la función mental. Es una fuente natural de fósforo, fibra, vitamina B, A y C.

Beneficios y utilidades: La manteca extraída de la semilla del Cupuaçu estabiliza emulsiones y brinda mayor hidratación, además de absorber la radiación UV. Se usa en productos que previenen y combaten la acción del sol, en postdepilación y en hidratantes en general.

Las propiedades del Cupuaçu permiten su uso como:

  • Base farmacéutica para pomadas.
  • Para el tratamiento de la piel, ya que es un excelente hidratante que ayuda a recuperar la humedad y la elasticidad, además de estimular el proceso de cicatrización.
  • Elaboración de productos para el cabello ya que lo fortalece, hidrata, suaviza y protege de los rayos solares.
  • Elaboración de jabones de tocador en barra o líquidos.
  • Elaboración de aceites para masaje, por su poder hidratante.
  • Elaboración de protectores solares.
  • Elaboración de cremas para después del afeitado.
  • Elaboración de protectores labiales.
  • Para la fabricación de chocolates y helados.

Características y composición

La manteca de Cupuaçu es blanca. Como hemos comentado tiene una excelente capacidad de abosorción de agua. Es un emoliente que brinda un tacto agradable y suave a la piel.

Por cada 100 gramos contiene:

Proteínas – 1,7 gr.

Calcio – 23 mg.

Fósforo- 23 mg.

Hierro – 30 mcg.

Vitamina B1 – 0,04 mg.

Vitamina B2 – 0,04 mg.

Vitamina C – 33 mg.

Posee más ácidos insaturados que la manteca de cacao.

El índice de digestibilidad es de 94,1%.

No contiene cafeína.

Estas son algunas de las maravillas de la naturaleza que debemos preservar.

domingo, 21 de febrero de 2010

Biomimética o cómo aplicar a nuestras necesidades las soluciones que aporta la naturaleza.


Los vastos conocimientos que atesora la naturaleza, la forma de aplicar soluciones eficaces, energéticamente eficientes y sostenibles, las intrincadas redes de interrelaciones que unen a unos seres vivos con otros y con el medio en que se desarrollan han sido y son objeto de estudio y de concienzudo análisis por parte de investigadores en todo el mundo.

No es para menos ya que nuestras actuales y futuras necesidades estarían cubiertas si fuésemos capaces de entender los procesos y mecanismos desarrollados a lo largo de miles de años y aplicados por la naturaleza para dar soluciones precisas y equilibradas a los grandes retos que plantea la vida.

Destacar la elegancia y belleza con que la naturaleza da respuesta a cada una de las cuestiones que afectan al desarrollo de la vida y cómo cada solución encaja con extraordinaria precisión en el gigantesco puzle que conforman los diferentes ecosistemas del planeta.

Hablando de biomimética; se construyen edificios bioclimáticos con circuitos de aire que intentan emular los construidos por las termitas en los termiteros, consiguiendo un ambiente más sano y un considerable ahorro de energía.

Se recubren edificios con membranas que actúan como filtros solares, a modo de piel, graduando la temperatura en el interior. Estas membranas contienen pigmentos bioluminiscentes naturales que, como los de las medusas, absorben los rayos solares durante el día proporcionando iluminación por la noche sin gasto de electricidad.

Se están desarrollando superficies capaces de repeler a las bacterias e impedir que se formen colonias, que tanto daño causan en los hospitales, gracias a la observación de un alga roja existente en la costa australiana que produce una sustancia llamada furanona capaz de distorsionar el sistema de comunicación de las bacterias impidiendo que formen biopelículas.

En el diseño de los trenes de alta velocidad se utilizan las formas de las superficies del pico del martín pescador y las formas estriadas de las plumas de los búhos para amortiguar el ruido al tiempo que se incrementa la velocidad con un menor gasto energético.

Se toman como ejemplo las alas de los gansos para diseñar las alas de los aviones modernos.

Estos son solo algunos ejemplos del inmenso potencial que entraña la ciencia de la biomimética. No obstante, es necesario observar a la naturaleza con humildad reconociendo su extraordinaria capacidad. Resulta paradójico comprobar la gran generosidad con que nos obsequia la vida y la moneda con que pagamos esa generosidad: contaminación, destrucción de ecosistemas enteros y de especies, gases de efecto invernadero, destrucción de la biodiversidad…

Disponemos de ojos para ver y de cerebro para formar una conciencia que de paso a una forma diferente de interpretar la vida, dejando atrás el egoísmo que tanto daño está causando a nuestra civilización.

Estamos inmersos en una grave crisis económica que va camino de convertirse en un gran problema social a escala internacional. Se han cometido graves errores y se ha permitido que esto ocurriera, como resultado, un desequilibrio aún mayor en la brecha existente entre ricos y pobres.

Si nos fijamos en como funciona la vida cuando, de forma natural, se producen incendios y se destruyen grandes extensiones de bosque, veremos que no aparece la naturaleza con un extintor para sofocarlos, por el contrario, se produce una aparente destrucción y una crisis inicial que termina dando paso al renacer del bosque sobre sus propias cenizas. Un bosque nuevo con una extraordinaria vitalidad capaz de sustentar a más vida de la que albergaban los viejos árboles del bosque quemado.

Si los políticos, los banqueros, los economistas y los empresarios, en su conjunto, fuesen capaces de extraer una enseñanza de esto, probablemente no se dedicarían los ingentes recursos que se están consumiendo en mantener un sistema financiero ineficiente y podrido desde la raíz como los árboles del viejo bosque. Probablemente, esa energía se emplearía en impulsar un nuevo sistema que fuese capaz de mantenernos a todos de forma sostenible, como el nuevo bosque renacido de las cenizas.

Iniciativas como los microcréditos de Muhammad Yunus, el llamado banquero de los pobres, que tanto han hecho por erradicar la pobreza y dignificar el trabajo de los más desfavorecidos y que prácticamente carece de morosidad, son dignas de tener muy en cuenta. Este banquero presta pequeñas cantidades de dinero, que en su conjunto ascienden a más de mil millones de dólares al año, a personas sin medios para promover, por si solas, modestos negocios.

Quizás sea hora de abrir nuestros ojos y nuestra mente a un nuevo enfoque liderado por una visión del hombre integrada con la naturaleza y su capacidad para crear estructuras vitales eficientes y sostenibles.

sábado, 20 de febrero de 2010

La erosión de la diversidad genética.


A lo largo de la historia, la fortaleza de la vida en la Tierra se ha puesto a prueba en varios momentos que han resultado cruciales.

Tremendas devastaciones, provocadas por el impacto de meteoritos y otros fenómenos a escala planetaria, acabaron con la mayor parte de las especies que albergaba el planeta, no obstante, dieron paso a una renovación de la vida que se fue configurando a lo largo de millones de años de evolución hasta conformar los diversos ecosistemas que hoy conocemos.

Conviene tener en cuenta dos aspectos relevantes: el primero, que la Tierra es el único planeta del universo conocido donde hay vida y el segundo, que fueron muchas las especies que desaparecieron para siempre en este proceso de destrucción y creación.

Actualmente nos encontramos en uno de esos momentos de destrucción de la vida, provocada en este caso por la presión, sin precedentes, de una especie, la humana, sobre los ecosistemas.

Hemos llegado hasta el último rincón del planeta y una vez allí nos hemos apropiado de todo lo necesario para incrementar nuestro nivel de vida en una espiral de consumo energético insostenible no exenta de consecuencias. Probablemente, la más importante es la pérdida de especies, hasta el punto de que reputados biólogos consideran la situación actual como una de las grandes extinciones de la historia geológica, lo que provoca una erosión continua de la diversidad genética de la que dependemos para nuestra propia supervivencia.

Grandes empresas privadas y corporaciones estatales a nivel internacional, están intentando hacer del bien común que supone el acervo genético, el gran negocio del siglo XXI. Con la biotecnología como herramienta y una legislación a la medida de sus intereses, se conceden patentes sobre genes, líneas celulares, tejidos, órganos y organismos sometidos a ingeniería genética, dando a los mercados el incentivo comercial para explotar los nuevos recursos.

La biotecnología, per se, no es ni buena ni mala, algunas de sus aplicaciones son autenticas bendiciones que curan en la fase embrionaria malformaciones genéticas que darían lugar a terribles enfermedades incapacitantes. Empero, otras de sus aplicaciones podrían degenerar en una nueva y temible forma de contaminación, esparciendo genes super resistentes que una vez integrados en los códigos genéticos de ciertas plantas o animales, podrían dar lugar a plagas indeseables muy costosas y difíciles de controlar (la superficie mundial cultivada con transgénicos es de 114 millones de hectáreas en 2007 y España está a la cabeza de la UE con el 68% de los cultivos de este tipo).

Precisamente, en la falta de control de la biotecnología es donde reside el problema, ya que con el afán de reducir costes y conseguir un gran lucro en poco tiempo, a las grandes corporaciones, propietarias de las patentes, se les ha olvidado hacer un análisis de riesgos serio. Riesgos que no están cubiertos por nadie, ya que las compañías aseguradoras se han lavado las manos ante esta situación. Sean conscientes de que, en última instancia, somos los consumidores y contribuyentes los que asumiremos los riesgos.

Otro aspecto relevante a tener en cuenta, es que ni los últimos procesos de recombinación genética son capaces de crear una vida de novo. Es necesario partir de los genes ya existentes, convirtiendo a estos en el nuevo combustible a explotar para mantener en marcha los mecanismos de la biotecnología. No obstante, sí que se permite patentar la vida en sus diferentes formas, a expensas de las poblaciones indígenas que en la mayor parte de los casos son los que poseen los conocimientos sobre la biodiversidad de un determinado ecosistema. Dichos conocimientos están basados en la experiencia y transferidos de unas generaciones a otras como un legado de vida, no para la explotación masiva y el comercio indiscriminado.

Si a estas alturas se pregunta como puede usted influir en este nuevo contexto, la respuesta es: mediante la elección en el consumo, ya que las empresas no están en el negocio para hacer productos y ofrecer servicios que la gente no quiere.

A pesar de lo abrumador de la publicidad, de los medios de comunicación de masas y de la presión de las fuerzas del mercado, debemos, en cierta forma, hacernos responsables de configurar el futuro que queremos compartir y legar a las próximas generaciones. De otro modo no seremos más que observadores pasivos de nuestro propio destino, siempre en manos de otros.

Escoger empresas y productos que incorporen en sus planteamientos criterios de responsabilidad social y medioambiental, sin ingredientes genéticamente modificados, es una buena forma de tomar las riendas de un futuro mejor para todos.

domingo, 14 de febrero de 2010

Breve y entendible explicación de la crisis de deuda gubernamental.


Se están desbordando los ríos de tinta y los espacios en televisiones y radios para explicar la actual fase de la crisis económica que estamos padeciendo y que ahora (14/02/2010) está afectando a la deuda gubernamental, no obstante, las explicaciones que leo y oigo son parciales en algunos casos, demasiado técnicas en otros o simplemente no siguen una cronología con lo que no se termina dando una visión entendible y general de la situación.


Hay que empezar explicando de donde venimos. Los efectos palpables de la actual crisis económica empezaron a sentirse en el verano de 2007 cuando la falta de liquidez, consecuencia de la desconfianza que se tenían entre los bancos, reinaba en el mercado. Por aquel entonces el ciudadano de a pie vivía feliz sin atisbar lo que se estaba preparando y solo los partícipes de algunos fondos de inversión del tipo hedge funds, por lo general personas con un poder adquisitivo alto, sufrieron perdidas relevantes como consecuencia de la devaluación de los activos en los que estaban invertidos los fondos.


Posteriormente nos explicaron la situación, poniéndose de manifiesto la burbuja basada en créditos hipotecarios otorgados a personas insolventes y plagadas de deudas que finalmente derivaban en impagos. Ciertos bancos de talla internacional, sobre todo norteamericanos pero también europeos, dada la magnitud de la deuda comprometida y del riesgo de ese negocio hasta entonces rentable, se encargaron, con antelación y con el beneplácito de las autoridades económicas, de realizar ciertas operaciones de ingeniería financiera tendentes a mezclar y ocultar los activos de riesgo en unos paquetes aparentemente inocuos llamados CDOs (Collateral Debt Obligation), que comercializaron por todo el mundo a través de fondos de inversión y otros vehículos financieros.


Todo esto lo observábamos desde España con curiosidad ya que no nos llegó a afectar directamente, sino de forma tangencial, debido a las participaciones que algunos pocos tenían en ciertos fondos de inversión. Más aún, nos congratulábamos por tener un sistema financiero sólido y alejado de todos estos chanchullos promovidos desde el extranjero. ¡Qué inocencia la de aquellos años!


Pero la ola gigante que se estaba formando siguió su curso ajena a las preocupaciones de unos, la curiosidad de otros y la indiferencia de los que pensaban que esto no iba con ellos. Dicha ola alcanzó uno de sus picos de intensidad con el caso Lehman Brothers, entidad financiera norteamericana fundada en 1850, de altísimo prestigio, rancio abolengo y solvencia fuera de toda duda que el 15 de septiembre de 2008 se declaró en quiebra y poco después terminó liquidando el negocio y desapareciendo.


Por aquel entonces estaba muy de moda la especulación sobre los bancos que presentaban debilidades contables, cebándose en ellos los que apostaban por que las acciones de dichos bancos iban a caer estrepitosamente (¿no les suena a lo que ahora ocurre con la deuda pública?). Lo que terminó siendo una profecía autocumplida en el caso de Lehman, que según dicen las malas lenguas, fue dejada a su suerte ante las pirañas de la especulación por una vendetta de índole político-financiera engendrada años antes por desacuerdos con ciertos sectores del poder.


Lo cierto es que la banca de inversión desapareció de un plumazo y que la compra, (o quizás regalo de la Reserva Federal), de Bearn Stearns por parte de JPMorgan y sobre todo la desaparición de Lehman Brokers supusieron un antes y un después en el devenir de la crisis a nivel global.


El pánico se extendió por todo el mundo ante la posibilidad de un fallo sistémico de la banca a nivel global y ese fue el detonante del largo vía crucis para millones de personas en el mundo, ya que con este panorama en el horizonte el hundimiento del comercio internacional, el incremento exponencial del paro y la caída en picado del poco crédito que los bancos otorgaban a particulares y empresas, fue una realidad que afectaba a todas las economías, en especial a las mas desarrolladas.


Debido a la magnitud del problema todos los ojos se volvieron hacia los responsables de los gobiernos y las autoridades financieras, la reacción fue un clamor popular para que se diese una solución ante tal desbarajuste. La respuesta de los gobiernos no se hizo esperar, y adquirió la forma de ingentes ayudas al sector financiero o como en el caso de España al sostén de una economía basada durante muchos años en la especulación urbanística, lo que desarrollo un sector de la construcción hipertrófico que en muy poco tiempo vio como se perdía el negocio casi por completo. Como muestra, indicar que en un solo año se llegaron a construir en España tantas viviendas como en Francia y Alemania juntas. Hoy tenemos un excedente de viviendas que algunas fuentes tasan en un millón y medio, siendo la demanda media anual de trescientas mil. Haciendo una sencilla cuenta se pueden intuir los años que le quedan al mercado de la construcción residencial para llegar al equilibrio entre oferta y demanda, algo parecido ocurre con los locales comerciales.


Bueno pues ya tenemos la siembra hecha para la próxima fase de la crisis que viene definida por las palabras “deuda” y “gubernamental”. Durante 2009 hemos asistido al expolio de los recursos de los gobiernos y a la acumulación de deuda, en unas cantidades históricamente altas y lo que es peor, a nivel global. Destacar que el concepto “deuda gubernamental” no es algo abstracto que afecte a un ente ficticio llamado gobierno. La deuda gubernamental* es la adquirida por el gobierno de un país y de la cual participan todos sus ciudadanos, es decir, todos somos deudores aunque no por igual como veremos a continuación.


Me refiero a que las rentas más altas disponen de los medios, los conocimientos, la asesoría y una legislación muy favorable a sus intereses para pagar proporcionalmente mucho menos que la clase media. Por otra parte la clase más desfavorecida no puede hacerse cargo de ninguna deuda ya que no dispone de los medios para hacerle frente. En la coyuntura actual su situación ya crítica de antemano, no hace sino empeorar con lo que se convierten en demandantes de ayuda. Afortunadamente en Europa y por tanto en España disponemos de un sistema de coberturas sociales para proporcionar las ayudas básicas a familias que no pueden subsistir por sus medios. No obstante, esto deja un panorama sombrío para la clase media y no solo ocurre en Europa sino en EE.UU. donde probablemente haya sido una de las causas importantes por las que el partido demócrata ha perdido, en enero de 2010, el escaño que tenía en Massachussets y que desequilibra su dominio en Washington.


Esto ha generado una tormenta política que parece estar enfocando las prioridades del presidente de los EE.UU. hacia la contención de la deuda y la creación de empleo.


Nótese que el ciclo de la deuda se ha cerrado, tras pasar por diferentes manos privadas ha terminado "convenientemente" instalada en las arcas públicas en un proceso que ha durado dos años aproximadamente y que tardará mucho más en depurarse a costa de la calidad de vida y el poder adquisitivo de la clase media.


Tener en cuenta además que este trasvase de la deuda privada hacia la publica se sigue produciendo en la actualidad. Observen lo que ocurre con Fannie y Freddie y las medidas de urgencia adoptadas por el Tesoro norteamericano para respaldar la ingente deuda, que a pesar de todos los billones de dólares invertidos, aún tienen debido al incremento de la quiebra de las familias. En España pasa algo parecido como consecuencia de la elevada tasa de paro, tengamos en cuenta además el impacto que puede suponer el ajuste del sector bancario que se está produciendo lentamente y cuyo desenlace conoceremos, probablemente, a lo largo de 2010. Por último, mencionar el ajuste de la industria a nivel mundial como consecuencia del exceso de capacidad para la demanda existente en la actualidad y que pone de manifiesto la debilidad del sistema.


Muy poco tardaron los políticos en dedicar ingentes cantidades de dinero al sistema financiero comparándolo con lo mucho que les esta costando tomar medidas contundentes para solucionar la crisis social. Desafortunadamente, con el sistema actual, las familias sin empleo, no disponen de ingresos y sin ingresos el comercio no llegará a recuperarse de una forma sólida. Esto, junto a la falta de crédito, hace que las empresas no puedan recuperarse convenientemente con el riesgo que ello supone. Por cierto, indicar que los bancos no han recuperado su papel de dinamizadores de la economía a través de la gestión del crédito.


Este es el anillo de fuego que hay que romper, pero ¿como hacerlo cuando las arcas públicas no pueden seguir por el camino del incremento de la deuda y la confianza de los ciudadanos en el sistema se está resquebrajando progresivamente?


No hay otra solución a corto plazo que no sea la creación de empleo en aquellas industrias que han estado relegadas durante años en favor de las más tradicionales, y que van enfocadas a un desarrollo social respetuoso con el medio ambiente, ya que aquí está radicado el otro gran reto de la sociedad. La creación de riqueza sin afectar negativamente a la naturaleza.


El dinero lo tendrá que poner quien lo tenga, pero fundamentalmente manos privadas a tenor de la situación de la deuda de los países. Los gobiernos deberán propiciar, vía legislación, los cambios necesarios y asegurarse del buen fin común de las inversiones.


No sé, mucho cambio es necesario en poco tiempo para la poca capacidad que estamos demostrando de ir en esa dirección. ¿Seguirá campando el egoísmo o podremos reaccionar a tiempo? Probablemente lo veamos a lo largo de este 2010, aunque las consecuencias de todo lo indicado anteriormente y lo que está por venir las seguiremos notando en los próximos años.


Al contrario de lo indicado en muchos medios de comunicación es probable que estemos en el transcurso de una depresión global y no en el fin de una recesión, no obstante, decir que de nosotros depende y de la capacidad de reaccionar coordinadamente, no desde las instituciones políticas, que están bloqueadas y a las que lastra la burocracia y los intereses partidistas, sino desde la sociedad.



* Respecto de la deuda pública convendría enfocar debidamente el riesgo. Para ello comentar que Grecia supone aproximadamente el 3% del PIB de la eurozona, contra el 13% que supone California para el PIB de EE.UU. Decir, además que las deudas de España, Reino Unido y EE.UU. son, en proporción, aproximadamente equivalentes. Considerando el revuelo que se ha montado en torno a la deuda Española, ¿qué no puede pasar si la atención se centra en el Reino Unido y consecuentemente su probable contagio a EE.UU.?

Añadir el siguiente apunte:

Según cálculos de CMA (Credit Market Analysis) a cierre del mercado el 04-02-2010

Highest Default Probabilities
Entity Name Mid Spread CPD (%)

Venezuela 1063.02 51.93
Argentina 1055.88 50.50
Pakistan 870.48 45.19
Ukraine 911.53 43.70
Iraq 477.50 34.52
Iceland 636.04 34.46
Dubai/Emirate of 522.76 30.44
Greece 426.38 30.20
Latvia, Republic of 487.77 28.25
California/State of 328.88 25.27

sábado, 13 de febrero de 2010

La Unión Europea y su permanente crisis de identidad.

La Unión Europea nace del interés de los países fundadores de crear un espacio de cooperación económica para poder desarrollar un mercado más amplio capaz de aportar ventajas competitivas. Además existía en los discursos de la época una intención de integración social, cultural y política en un nuevo espacio común en el que desarrollar una identidad propia como ciudadano europeo.

Al transcurrir de los años ha quedado claro que la integración económica, aún con sus dificultades, ha sido más factible de llevar a cabo que la pretendida creación de una identidad común que está por definirse y cuya materialización se prevé complicada por la confluencia de diversos factores que operan en su contra.

La visión de una Europa unida por su economía tanto al nivel de los agentes económicos como de los políticos suscitaba recelos al plantearse la reconversión de las diferentes economías europeas para afrontar la integración económica, no obstante una vez superados estos, las ventajas asociadas a la formación de un mercado común capaz de contarse entre los más potentes a nivel internacional junto con el norteamericano, japonés y más recientemente el chino eran y son evidentes, siendo este el motivo fundamental por el que se ha desarrollado más la faceta económica que la social o la cultural.

Además del factor puramente económico, cuyo mayor interés en ser desarrollado ha restado oportunidades a la integración social, existe otro factor que opone resistencia. Esta resistencia viene de los propios países miembros y en especial de sus gobiernos nacionales que no quieren perder soberanía ni control sobre sus ciudadanos en favor de unas instituciones supranacionales.

Lo cierto es que los estados se ven permanentemente presionados para ceder cuotas de poder tanto a las instituciones locales, más próximas y valoradas por la ciudadanía, como a las supranacionales como la propia Unión Europea, mucho menos valorada y entendida por los ciudadanos pero capaz de operar con más eficiencia y poder a nivel global.

Esta constante cesión de poder está descapitalizando a los estados nacionales que conscientes de ello se esfuerzan en poner trabas para impedir, en la medida de lo posible, la fuga de soberanía entre lo local y lo global.

A esta situación se une la fuerza de la historia que vincula a los ciudadanos con su identidad local y nacional, unos lazos tejidos durante generaciones, en detrimento de la incipiente identidad europea.

La actual crisis económica cuyos efectos empezaron a notarse desde el verano del 2007 y que sigue desarrollándose en la actualidad, está poniendo a prueba la solidez de muchas instituciones y también de la propia Unión Europea. Este es otro factor de discordia entre los países miembros que en ocasiones optan por llegar a acuerdos con terceros países en materia de comercio exterior, suministro energético o política exterior a espaldas de las decisiones que como Unión Europea se hayan determinado. Estos acontecimientos restan credibilidad a los planteamientos europeos en la escena internacional resquebrajando la unidad y limitando la voz de Europa como un bloque frente al resto de interlocutores globales.

Otro lastre para el desarrollo de la Unión Europea y prueba de la falta de interés por ceder soberanía de los estados miembros es la carga burocrática y la superposición de funciones que soportan las instituciones comunitarias. Esta situación las convierte en lentas, onerosas y las separa de las necesidades reales de los ciudadanos que son los que en última instancia tienen que apoyarlas o no.

Los ciudadanos tienen que percibir que la unión de los países en una estructura supranacional les aporta algo a ellos independientemente de los beneficios que suponga a nivel macroeconómico. La relación y el diálogo entre lo local, lo nacional y lo supranacional es clave y tiene que ser fructífero en primer lugar para los ciudadanos, no para una élite política cada vez más costosa de soportar en función de su poca eficiencia o para los agentes económicos que buscan permanentemente el incremento de sus beneficios obviando el interés de la ciudadanía.

El acercamiento cultural y social entre una clase media creciente, sólida y homogénea en cuanto a sus condiciones de bienestar, en los diferentes estados de la unión, debe predominar ante los diferentes intereses para generar una identidad común apoyada por unas instituciones ágiles, pendientes de las necesidades locales, sensibles a las diferentes identidades culturales y firmes en las relaciones internacionales.

Sin menoscabo del ingente trabajo realizado hasta ahora y valorando cada uno de los pasos dados, como necesario para afrontar el siguiente, lo indicado anteriormente es el reto fundamental que ahora más que nunca tiene que afrontar la Unión Europea si quiere ser un polo de cohesión sociocultural en torno a una nueva identidad compartida que complemente las ya existentes y que genere estabilidad y prosperidad.

Publicado por Arcano.