viernes, 21 de marzo de 2014

PRIVATIZAR, PRIVATIZAR, PRIVATIZAR; ENGAÑAR, ENGAÑAR, ENGAÑAR

La forma en la que se está privatizando la sanidad, la enseñanza, la recogida de basuras y tantos otros servicios, está dando la razón a quienes anticiparon que estas privatizaciones son las sustitutas de la especulación inmobiliaria que tanto dinero dejó a estafadores, "empresarios" bien avenidos con "políticos" todos ellos de baja ralea. Personajes indignos y mediocres que sin embargo medraron y medran dejando un rastro de miseria que como un manto está cubriendo la piel de toro.

Y yo me hago esta pregunta. El ciudadano, ¿dónde queda el ciudadano?

Les dejo con este artículo publicado en Gurusblog.

EL CASO DE ERESA Y SU OBSCENO CONTRATO CON LA SANIDAD PÚBLICA

Se nos está vendiendo que el gasto de la sanidad pública es insostenible y que para poder seguir recibiendo un servicio de sanidad pública de calidad la única opción es externalizar la gestión de los servicios sanitarios. La premisa que subyace es simple: El sector privado presta el servicio de forma mucho más eficiente y económica que el sector público. La teoria podría ser cierta, pero el problema que tienes es cuando la intentas aplicar en España.

Cuando esta externalización es ejecutada  y adjudicada por un grupo de políticos y empresarios parasitarios de la sociedad, la teoría de la eficiencia en la gestión privada suele acabar saltando por los aires y al final acabas con una externalización de los servicios que eleva considerablemente la factura a cargo de todos los ciudadanos, con algún empresario con los bolsillos llenos e igual hasta con unas cuantas personas con alguna cuenta corriente abierta en algún paraíso fiscal.

Valencia. Año 2008

En 2008 el ejecutivo encabezado por Camps (si el de los trajes), adjudicó un contrato de 497 millones de euros (repito 497 millones de euros), para prestar durante 10 años los servicios de resonancias magnéticas en la sanidad pública Valenciana a una UTE encabezada por ERESA, una empresa propiedad de la familia Saus, en la cual Vicente Saus es conocido por tener una estrecha amistad con Eduardo Zaplana.

Curiosamente la UTE encabezada por Eresa se llevó el suculento contrato de las resonancias a pesar de que su precio era 100 millones de euros superior a la oferta que había realizado la otra UTE que optaba a la adjudicación del concurso de las resonancias magnéticas en valencia y formada por Grupo 3-Recoletas y Diagnosalud.

Un precio de escándalo.

Si el echo que el que gane un concurso lo haga a un precio un 25% superior al que queda segundo no os parece sospechoso, la sindicatura de comptes valenciana publicó, en 2013, un demoledor informe sobre el coste de la prestación del servicio de resonancia magnética en 2013.

El servicio de resonancias magnéticas prestado por la UTE liderada por ERESA era mucho más caro para las arcas de la Generalitat Valenciana que cuando lo prestaba directamente antes de externalizar el servicio ¿Cúanto más caro? …. según la sindicatura la gestión privada tenía un sobrecoste de más  €160 millones de euros respecto a la anterior gestión pública. !€160 millones de euros! Un sobrecoste del 32%. Obviamente la sindicatura también pone bajo cuestión en su informe la larga duración del contrato que durará hasta el 2018.

La pregunta que nos deberíamos hacer todos a la vista de los datos es muy sencilla ¿Qué lleva a un Gobierno a externalizar un servicio sanitario con un sobrecoste de €160 millones de euros? La única forma de saberlo sería que judicialmente se pudiera seguir el rastro del dinero. Sigue el dinero y entenderás muchas cosas, y en este caso seguir el dinero comportaría auditar el flujo de cash que va de la Generalitat a la UTE de ERESA, y fiscalizar hacia donde va el dinero que ha entrado en está UTE, es decir hacia donde ha salido y hacia donde ha ido también el dinero que ha recibido la familia Saus a raíz de obtener tan suculento contrato.

En este caso la perversión de la externalización del servicio de resonancias magnéticas  en Valencia es absoluta y total:

- La externalización acaba causando un sobre coste de €160 millones de euros.

- Distorsiona totalmente la competencia en el sector privado, al dotar a una empresa privada de unos flujos de caja y unos beneficios extra fuera de precio de mercado que le permiten tener fuelle como por ejemplo comprar a otros competidores del sector como ha sido el caso de la compra de CETIR.

- Y mientras tanto al resto de ciudadanos se nos dice que no hay dinero para sostener a la sanidad, se instauran copagos o se hace pagar ciertas medicinas a enfermos crónicos.

- Y lo peor de todo es que si no cambia el Gobierno o el asunto no es seguido bajo la presión judicial o de la opinión pública en 2018 cuando finalice este contrato, ya nadie se acordará que era €160 millones más caro que cuando lo prestaba directamente el servicio público y se volverá a adjudicar a los mismos con un incremento razonable del 10%-15% y se nos seguirá vendiendo que se está realizando un gran ahorro de costes.

Uno se queda con la sensación que mientras perdemos el tiempo persiguiendo trajes y EREs ficticios se nos siguen pasando por delante de nuestras narices los elefantes.