miércoles, 31 de octubre de 2012

LA DESIGUALDAD SOCIAL NO PARA DE CRECER

Lo que estamos viviendo no es una mala gestión, es una gestión que persigue el objetivo de incrementar la brecha social entre ricos y pobres, sacrificando a la clase media y desmantelando entretanto el llamado estado del bienestar.
Les dejo con este interesante artículo publicado en El País, que refleja lo dicho anteriormente.

Los ricos, aún más ricos

La desigualdad social es un riesgo grave que amenaza también al crecimiento económico. 

Gabriela Cañas Madrid 14 OCT 2012

Quizá sea exagerado afirmar que estamos a las puertas de una Tercera Guerra Mundial como empieza a decir más de uno, pero cada vez son más organismos internacionales los que sospechan que la creciente desigualdad es el mayor riesgo al que se enfrentarán nuestras sociedades en la próxima década. El Foro Económico Mundial, el FMI o la OCDE ya han alertado sobre los peligros de esta deriva que está registrando el mundo desarrollado en el que —simplificando— los ricos son pocos y cada vez más ricos, y los que menos tienen son cada vez más y sus ganancias disminuyen. La brecha se acrecienta. En Estados Unidos, los datos son escandalosos. En ese país, como señala The Economist, el 1% de la población con más ingresos ha pasado de detentar el 10% de la riqueza al 20% en los últimos treinta años.

Este fenómeno del aumento de la disparidad de ingresos entre ricos y pobres, que se inició ya en 1980, se ha acelerado con la crisis. El salario medio en Wall Street, por ejemplo, ha crecido en plena Gran Depresión durante los dos últimos años en un 17% alcanzando los 281.000 euros. En general, como contaba en este periódico Sandro Pozzi el pasado jueves, las retribuciones en el sector financiero suben mientras se recortan plantillas.

Solo Latinoamérica y amplias zonas de África, de donde no tenemos datos para analizar la tendencia, se salvan de una deriva tan escandalosa. Mientras la riqueza se concentra y crece de manera desmedida, las clases medias y las menos favorecidas se empobrecen hasta el paroxismo. Es una deriva peligrosa e inmoral en la que España destaca de manera especial. El índice Gini que mide esa brecha entre ricos y pobres se ha disparado desde 2008, año inicial de la crisis, hasta convertir a este país en el más desigual de la eurozona. La coyuntura económica y, sobre todo, las políticas imperantes están dando al traste con uno de los logros más importantes de la democracia española, que logró situar a España entre los países de mayor desarrollo humano del planeta, un índice que tiene en cuenta el acceso general de la población a la riqueza, la educación y la sanidad.

La pobreza por sí sola no genera un malestar social suficiente como para desatar un conflicto de mayores consecuencias. Es la desigualdad y la injusticia intrínseca que conlleva la que provoca las peores tensiones. Latinoamérica debe en gran parte su pasada inestabilidad política al hecho de ocupar el primer puesto en desigualdad social. Tras los gravísimos altercados vividos este verano en las minas de Sudáfrica está el hecho de que el 80% de las reservas de platino del mundo están en ese país mientras su población no acaba de beneficiarse de ello.

La situación es explosiva. En Sudáfrica, como en Grecia, como en España, el paro afecta ya a una cuarta parte de la población activa. Son países, sin embargo, en los que hay grandes fortunas, salarios estratosféricos y, nuevamente, unas políticas económicas de corte radicalmente liberal que, como la lluvia fina, una parte de la sociedad acepta como algo natural. El mismo día en que Oliver Wyman cifraba en 53.745 millones de euros las necesidades de la banca española para sanearse, en algunas tertulias públicas no se hablaba del insoportable peso de esas entidades financieras mal gestionadas que tanto dinero han perdido —o desviado— y que ahora hay que rescatar. No. Se hablaba de que el Estado de bienestar que tenemos es insostenible. Y como ese es el mantra de los que gobiernan, el resultado obvio es una injusta transferencia del dinero de los contribuyentes hacia esas entidades.

La buena noticia no es que los organismos internacionales se hayan convertido de pronto en ONG sensibles a los sufrimientos humanos. La noticia es que tales organismos se están dando cuenta de que la desigualdad social, además de ser una bomba de relojería, puede mermar el crecimiento económico. Así lo considera, por ejemplo, el FMI. De manera que, por la razón que sea, quizá ya no estemos a las puertas de una Tercera Guerra Mundial, sino en el umbral de una rectificación que es urgente para evitar daños peores, incluso para los ricos. Las políticas económicas tienen que cambiar y estas no deberían volver a olvidar que erosionar con sus recortes la educación, la sanidad y las prestaciones sociales en general es el peor error que se ha cometido.

jueves, 25 de octubre de 2012

UE: LA DESUNIÓN DE LOS DIFERENTES

Mal, muy mal van a pintar las cosas en un contexto de incapacidad política internacional para plantear soluciones que realmente lo sean al gran problema de la crisis. Hablando de incapacidad política, por si no se han dado cuenta, este concepto no se reparte de forma equitativa entre todos los países, y ya se sabe, de este tipo de cosas aquí siempre vamos mejor servidos que los demás.

Mantener los bancos con vida para evitar el dolor a corto plazo nunca funciona

23 oct 2012 • Steen Jakobsen, Economista Jefe, Saxo Bank

La Cumbre de la UE del pasado mes de junio se calificó de “cambio en las reglas del juego” y el gran triunfador fue el presidente español Mariano Rajoy. La Cumbre de la UE de la semana pasada ha resultado bien distinta, ya que la unión bancaria que tanto se ha anunciado sigue siendo solo un plan para tener un plan puesto que Alemania y el Club del Norte han decidido que la “condicionalidad” sea parte integrante del compromiso futuro.

Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel por fin se ha decidido a enviar un mensaje claro sobre la cuestión clave del legado de deuda: no habrá una inyección directa de los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) a los bancos españoles e irlandeses, lo que significa que Rajoy ha dicho adiós a su vía de escape y la situación ahora se reduce al “dilema del prisionero”; Alemania y la UE se sitúan en un punto en el que Rajoy tiene más que ganar si no hace nada, básicamente la misma posición que mantiene Grecia desde hace años tras la implementación de su primer plan de rescate.

España se encuentra ahora donde Grecia estaba hace tres años: se enfrenta a multiplicadores fiscales negativos ya que cualquier movimiento hacia la austeridad agravará la espiral económica desfavorable. Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reconocido que los multiplicadores fiscales son muy superiores a cuanto se estimó inicialmente (de 0,9 a 1,7 frente al dato previo de 0,5), lo que significa que el final de la crisis no está cerca. Rajoy lo ha intentado, realmente así ha sido, pero el problema de España es el mismo que el de Grecia y el mismo que en breve tendrá también Italia: un mandato por el cambio impuesto desde las oficinas de Bruselas o Frankfurt por parte de autoridades no electas y a las que no se pueden pedir cuentas no puede durar mucho tiempo. (Además, esto último también es de aplicación a EE.UU., donde la política no nace en el Capitolio o en la Casa Blanca sino en el edificio Eccles de la Reserva Federal.)

La diferencia entre las cumbres de junio y de octubre de la UE: la campaña de reelección de la señora Merkel
Pero, ¿cuál es la principal diferencia entre las cumbres de la UE de junio y de octubre? En junio, la señora Merkel todavía no había iniciado su campaña de reelección. Ahora, ya está en marcha. En octubre de 2012, no solo las elecciones de septiembre de 2013 parecen aproximarse rápidamente sino que además, la oposición socialdemócrata (SPD) ha lanzado sabiamente a la lucha por la cancillería al que fuera ministro de economía, Peer Steinbrueck, que ha resultado ser más favorable a la UE que la señora Merkel.

Por tanto, en adelante, la canciller Merkel va a tener que mostrarse más escéptica en torno a la UE en contraposición a la postura del SPD, que apoya el pacto fiscal de la UE. En segundo lugar, no puede seguir haciendo caso omiso de sus votantes acérrimos, que siempre han sido escépticos respecto de la UE. Todo ello va a suponer un cambio, y hasta cierto punto así ha sido, junto con las consecuencias macroeconómicas previstas. De aquí a septiembre, el único objetivo de Merkel va a ser ganar votos, mientras que en junio su meta era mantener el euro con vida a cualquier precio. Cabe esperar por parte de Merkel menos UE y nada de grandes compromisos. Hemos entrado en la fase del Nein más que en la etapa de las no-soluciones interminables o del “quizá, pero diseñemos un plan”.

La ventana del Club Med se está cerrando, sin duda la muestra más visible del enorme vacío que separa al Presidente Hollande y la señora Merkel. Hollande culpabiliza públicamente a Merkel de los males que aquejan a la UE, a pesar de que se ha negado a adoptar el pacto fiscal en la constitución francesa, lo que manifiesta una cierta hipocresía.

La señora Merkel tiene por lo menos alguna que otra razón práctica para oponerse a una solución rápida y deshonesta en relación con la unión bancaria, que se supone arrancará en enero de 2013.

Cuestiones más destacadas de la unión bancaria de la UE
La unión bancaria de la UE no puede constituirse en virtud de una decisión pro-forma: también requiere un marco jurídico y práctico. De las implicaciones de una nueva unión bancaria emana una caja de Pandora repleta de cuestiones jurídicas. A modo de ejemplo: ¿A qué tribunales acudirán los bancos cuando no estén de acuerdo con los reguladores paneuropeos y su “policía bancaria”? ¿Al Tribunal de Justicia de la UE? ¿O al tribunal local en el que consten sus accionistas y su personalidad jurídica? Y volviendo a los accionistas, ¿dónde van a poder elevar sus pretensiones jurídicas frente a los “bancos locales”? Y en última instancia, ¿a quién tendrá que rendir cuentas la unión bancaria de la UE? ¿Al cuerpo de supervisión del BCE o al Consejo de Ministros de la UE? ¿Dónde va a encontrar la UE funcionarios suficientes para elaborar los documentos de estrategia, liderar la implementación y dirigir el modus operandi en aras de garantizar el cumplimiento de la legislación en un contexto transfronterizo y de respetar los plazos en las comunicaciones?

Podría seguir y seguir, pero creo que estaremos de acuerdo en que todo esto no se va a conseguir ni en una semana, ni en un mes ni siquiera en un año a menos que se convierta en una nueva tarea deshilachada de la UE. La idea que subyace a la actuación desesperada de crear una unión bancaria es que mediante la desconexión de estados descapitalizados de bancos descapitalizados, podremos dar un paso adelante. Sin embargo, la única razón real para una unión bancaria es que sea precursora de una unión fiscal plena.

Existen enormes riesgos que en adelante convendrá esquivar. Si la UE mina la integridad de la unión bancaria desde el primer día lanzándose con prisa a legislar, corre el riesgo de repetir los errores que los políticos cometieron al crear el euro/la UME en primer lugar: la construcción de una casa sin cimientos y el pensar que más adelante se podrá siempre aplicar un Pacto de Crecimiento y de Estabilidad, para acabar dándonos cuenta de que no hay voluntad de ejecución. En el momento actual, la generación siguiente de políticos europeos corre el riesgo de repetir esos mismos errores, al dar por buena una idea que parece funcionar en teoría pero que debido a problemas en el marco jurídico y de rendición de cuentas está condenada a fracasar incluso antes de implantarse.

La cumbre de la UE como tal materializa mi premisa inicial sobre la crisis: se puede alargar y disimular durante mucho, mucho tiempo pero finalmente todas las situaciones alcanzan su punto de saturación.

Fase final de la gran ilusión
Cada vez tengo más clara la idea, y de hecho actúo en consecuencia, de que hemos llegado a la fase final de todo este gran espejismo y de que la próxima etapa se va a caracterizar por la incapacidad de las autoridades de los bancos centrales a la hora de dirigir otros “experimentos” posteriores. Cuando yo iba al colegio, ¡no había nada más allá del infinito! ¿Cómo logrará la Reserva Federal subir la apuesta sobre ese infinito al que ya se ha comprometido?

Esto mismo es de aplicación para Draghi y su proceso de transmisión monetaria. Además de la debacle completa de deuda soberana y de las barreras en los balances respecto del “legado de deuda” por doquier, las garantías de las políticas de relajación no importan cuando, por ejemplo, los bancos holandeses y españoles se ven abocados a sumar al menos 300 puntos básicos en los tipos de interés hipotecarios solo para mantenerse a flote.

Mantener los bancos con vida solo para evitar el dolor a corto plazo que supone reconocer pérdidas nunca funciona. La creación de una unión bancaria no hará que cada uno de los bancos sea más solvente. Al igual que todas las medidas y planes de esta crisis, lo único que se ha logrado a través de la política macroeconómica es falsear los precios relativos mediante la emisión de dinero y mantener una base de poder formada por un lobby financiero que es demasiado potente para alcanzar el bien común y así acercarnos cada vez más al punto en que la utilidad mínima se desploma.

La Cumbre de la UE de la semana pasada es una clara muestra de que la escasa utilidad de la política de alargar y disimular se ha agotado. Cuando los políticos sepan que deberán rendir cuentas de sus actos, darán su verdadera cara. Esto es lo que la señora Merkel hizo la pasada semana y según marcha Alemania, marcha Europa. Y ahora, ya saben que este veranillo europeo de 2012 va a ceder el paso a un duro invierno caracterizado por la volatilidad, en el que el conocimiento de la historia y del contexto se hace clave. Ha llegado la hora.

Fuente: Sala de inversión, Saxo Bank

lunes, 1 de octubre de 2012

¿QUÉ OPINAN LOS ALEMANES DE LOS POLÍTICOS QUE NOS GOBIERNAN?

Aquí les dejo esta perla para que vayan reflexionando.
  
“España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico”  
Lunes, 01 de Octubre de 2012Redacción

Traducción de un artículo publicado el jueves (6 de septiembre) en varios periódicos económicos alemanes, por su corresponsal en España:

Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.

En Alemania crece la critica contra la supuesta "mentalidad de fiesta" de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.

España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.

Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.

La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.

Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.

Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa . Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente venales.

La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.

No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.

Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.

El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España. En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.

Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se esta gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.

Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.

Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.

Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.

*Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid de Wirtschaftswoche y economista;

Publicado en La Carta de la Blosa.