sábado, 28 de julio de 2012

MUCHOS RESPONSABLES, NINGÚN CULPABLE

Interesante artículo publicado en La Carta de la Bolsa.

2+2 no siempre son 4

 Ramiro Pinto - Martes, 24 de Julio de 2012 Redacción

Dos más dos no siempre es igual a cuatro.  Ésta es una verdad matemática que ya no se enseña, por regla general. Tampoco la teoría de conjuntos que según mi profesor de matemáticas, don Gregorio, es el andamiaje del pensamiento. Otro, el profesor Navarro, dijo en una de sus clases magistrales que la teoría de conjuntos es lo que nos enseña a pensar con modelos de sistemas. La mayor parte de los economistas piensan que 2 + 2 son 4 y no siempre es así. Este es el motivo por el que no podemos salir de la crisis. 2 + 2 son 4 en base 10, pero no en otras, como en base 1 o en base 2. Ni tan siquiera en estas bases existe el número 4. La realidad económica ha cambiado tanto que las medidas actuales no servirán para nada. Además se aplican mal las que podrían tener un sentido y se toman otras que agravan todavía más la crisis y mientras que esto sucede los torpes y los corruptos nos gobiernan desde el mundo de las finanzas y desde las instituciones, ellos se enriquecen a costa del pueblo que sufre sus medidas inútiles y perjudiciales.

La realidad económica ya no funciona en base 10, sino en otra, en gran medida por los avances tecnológicos aplicados al sistema productivo y a la comunicación. Cualquier medida que se tome debe de partir de esta realidad, es decir que para que las cuentas salgan hay que saber en qué base estamos.

Los objetivos del rescate van a agravar la crisis y las condiciones para la compra de deuda también. En unos casos por aplicarse erróneamente las nuevas medidas y en otros porque desde hace unos años ha dejado de haber una relación causa efecto entre la inversión y el empleo.
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Por ejemplo se sube el IVA, lo cual es positivo si se aplicase bien y daría lugar a un modelo fiscal más distributivo que une la progresividad fiscal con la proporcionalidad. Pero la medida del gobierno es subir el IVA sin quitar el IRPF y mantener el impuesto de sociedades para los autónomos. Esto provocará un colapso fiscal, dando como resultado lo contrario de lo que se pretende. La recaudación de Hacienda será menor porque la capacidad de consumo y el poder adquisitivo de las personas habrá disminuido significativamente.

Sin embargo si se aplicase un incremento incluso mayor del IVA pero se suprimiesen los impuestos sobre el salario y el de sociedades a los autónomos la actividad económica crecería y la capacidad de consumo como mínimo se mantendría. Por otra parte los ingresos de las importaciones incidirán en la hacienda del estado, porque con el IVA recauda para el país en el cual se hace la venta y no donde se produce, de esta manera la producción nacional podrá ser más competitiva y no estar abocada al cierre de las pequeñas industrias como sucede en la actualidad.
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Para regular la economía financiera y hacer que contribuya a las arcas del estado es necesario un impuesto sobre la especulación, un IVA, impuesto de valor añadido, a la compra de dinero, acciones y propiedades que se revalorizan, de manera que loo que se llama el IVA realmente ha de ser un impuesto colocado en el consumo, o sea en la demanda en lugar de hacerlo en la oferta, lo cual se adecúa más a la economía actual tal y como es.

Otro error por pensar que 2 + 2 son 4, cuando ya no estamos en base 10, es pensar que el crecimiento económico va a crear empleo, cuando no es así, la relación producción – empleo se ha visto trastocada por por la tecnología, a lo que se une el encarecimiento del petróleo que exige un cambio de modelo energético y sobre todo es absolutamente necesario plantear un modelo de desarrollo perdurable, tanto desde el punto de vista medio ambiental como económico. En el error de querer incentivar el empleo caen tanto el gobierno como la oposición e incluso los detractores del sistema, todos los cuales mantienen diferencias sobre qué tipo de relación tiene que haber entre la producción y el empleo cuando ya ¡no la hay!, sólo mínimamente y ya no es dicha relación la que define el modelo económico ni social. Estamos en otra base, en otra dimensión de la realidad.
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La deuda se ha acumulado por querer mantener un modelo de desarrollo acompañado de empleo y de grandes beneficios traspasando dinero público a capitales privados, cuyos dueños y  gestores son hoy quienes detentan el poder económico. Esta deuda tiene que entrar en un proceso de cambio de modelo y no de ajustes para seguir en lo mismo que nos ha llevado a la crisis, bastaría con aplicar un porcentaje razonable del PIB anual para el pago de la deuda a lo largo de como mínimo treinta años, pues no es posible ni sensato querer pagar una deuda acumulada a lo largo de cincuenta años en un plazo de cinco, lo cual es un acto de cinismo que sólo busca imponer el poder económico y sus condiciones al poder político y social. Es decir, imponer medidas para esclavizar al pueblo. Porque la deuda ha sido una trampa diseñada para llegar a esta situación en la que continúan con el engaño. Tenemos que darnos cuenta que no es una crisis, es un saqueo amparado en las instituciones, por eso las medidas que toma el gobierno no solucionan nada, nos sacan el dinero a los ciudadanos.

Cuando se habla de la deuda del Estado me acuerdo de un cuento judío que me contó hace muchos años mi abuelo: un tendero que se quejó al rabino de que un señor iba con un gato y que éste se comió cuatro onzas de chocolate de su puesto en el mercado. El rabino mandó colocar al gato en una balanza, pesó justo cuatro onzas, por lo que el rabino dijo: ya tenemos el chocolate, ahora tenemos que saber dónde está el gato. Tenemos la deuda, pero hay que saber dónde está el Estado.

Veo que la gran mayoría de los economistas saben sumar, pero no saben matemáticas. Los políticos mienten.