lunes, 12 de marzo de 2012

PREFERENTES; JAQUE MATE AL PEQUEÑO INVERSOR

El siguiente artículo publicado en finanzas.com no tiene comentario. En sí mismo es un ejemplo de la praxis de algunas entidades financieras y de la complacencia de las instituciones, menos mal que estas últimas están para velar por la aplicación de las buenas practicas y defender al inversor.

Entre tanto los afectados ya suman el millón de pequeños inversores que tendrán que pasar por el calvario de intentar defender sus intereses, para terminar perdiendo su dinero o mantenerlo cautivo para el lucro de las entidades financieras. Bienvenido a la España del Lazarillo.


¿Desconocían el Banco de España y la CNMV los problemas de las preferentes?

Las dos grandes instituciones españolas que controlan los mercados financieros sabían muy bien de los riesgos de las participaciones preferentes y de los problemas de su comercialización masiva.

12/03/2012 - 16:35- RAFAEL RUBIO

Al todavía presidente de Bancaja José Luís Olivas, le pregunté a finales del 2009 si las participaciones preferentes le parecían adecuadas para su clientela más fiel y conservadora. Se sintió sorprendido por la pregunta y, como era de esperar, señaló que las participaciones preferentes eran un magnífico producto que interesaban a toda su clientela. ¿Desconocía, de verdad, las características del producto o pretendía vender lo invendible? A la vista de la actitud mantenida más recientemente por Olivas en su enfrentamiento con Rodrigo Rato no me atrevo a dar una respuesta. ¿Ignorancia? ¿Engaño?

De lo que no cabe duda alguna es de que
las dos grandes instituciones españolas que controlan los mercados financieros, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España, sabían muy bien de los riesgos de las participaciones preferentes y los problemas que podría generar su comercialización masiva entre los ahorradores domésticos. Sin embargo su actitud fue muy distinta.

La CNMV a través de su
Oficina de Atención al Inversor elaboró un folleto sobre participaciones preferentes con el que se trataba de advertir a los pequeños ahorradores de los riesgos de este producto. Realmente, el folleto no podía ser más claro: “Tienen carácter perpetuo y su rentabilidad, generalmente de carácter variable, no está garantizada...Se trata de un instrumento complejo y de riesgo elevado que puede generar rentabilidad, pero también pérdidas en el capital invertido...” Por desgracia estos folletos (Fichas del Inversor), escritas en un lenguaje muy comprensible no llegan a todos los ahorradores e inversores.

La CNMV, además, obligó a algunas entidades a que incluyeran en su folleto de comercialización de preferentes y subordinadas advertencias del tipo:
“La remuneración efectiva de esta emisión podría resultar inferior a la ofertada por otros productos semejantes”. El problema es que tal advertencia no fue leída por la gran mayoría los ahorradores que suscribieron preferentes y subordinadas porque, a casi todos, se les hacía firmar al mismo tiempo al menos tres documentos: documento de reserva de inversión, contrato de compra, documento de Mifid... sin darle tiempo para leer ninguno de ellos.

El Banco de España fue siempre muy consciente de la necesidad que tenían las entidades financieras de captar capital.
Y fue muy práctico en su convencimiento de que el dinero que no captaran entre el ahorro doméstico, era muy posible que tuviera que aportarlo el sector público. Ante esa situación, el Banco de España prefirió mirar para otro lado. Al fin y al cabo el Banco de España no ha ocultado nunca que su gran preocupación es velar por la solvencia y la solidez de las entidades financieras y del sector financiero en general. Los instrumentos que cada entidad utilice para lograr dicha solvencia pertenecen a otro ámbito de preocupación.