domingo, 2 de octubre de 2011

LA PRÓXIMA GRAN BURBUJA ESTÁ EN CHINA

Parece que en esta mal llamada segunda recesión -realmente es una etapa más dentro de la desarticulación por agotamiento del sistema- si finalmente se produce, y todo parece indicar que así será. China y el resto de los emergentes no van a poder esquivar el golpe ni amortiguar los efectos en otras economías. El siguiente artículo publicado en La Carta de la Bolsa es un reflejo de lo que comento.

China salta a la palestra y el miedo entra en los inversores

Viernes, 23 de Septiembre de 2011 Carlos Montero

El pasado lunes señalaba que por el mercado subyacía una gran sombra a la que pocos analistas hacían caso, deslumbrados por el gran foco de la crisis griega: la economía china. Pues bien, ayer saltó a las primeras planas de todos los flashes económicos después de que el dato preliminar elaborado por HSBC del índice de gestores de compra - PMI, por sus siglas en inglés - del sector manufacturero descendiera en septiembre hasta 49,4 desde el dato final de 49,9 en agosto. Por el mercado se estaba rumoreando que el dato podría escalar hasta 52. La caída del PMI ha reavivado los temores a una fuerte ralentización económica en China debido al debilitamiento de la demanda externa de productos chinos y a varias medidas de endurecimiento en el país asiático. Y esto se puede amplificar si finalmente, como creo, Estados Unidos y Europa entran en recesión. La pregunta está clara ¿podrá China esquivar de nuevo la recesión de los países desarrollados?

Para ponernos en situación retomamos los orígenes de la última recesión mundial, de la mano del influyente articulista Ambrose Evans.

Mientras sucedía, pocos se dieron cuenta que el “Efecto China” estaba provocando burbujas de crédito en todas partes, y que la variante en Europa era aún más perniciosa, porque los bancos estaban más apalancados, con responsabilidades mucho mayores, y la estructura de la UEM hizo que el daño se concentrara en los estados más débiles, sin ninguna política de defensa contra un colapso soberano.

Por el “Efecto China”, Evans quiere decir el tsunami comercial asiático que inundó los mercados occidentales y provocó la contención de los precios, desde zapatos y ropa, hasta lavadoras y paneles solares. Esto encandiló a los bancos centrales occidentales para que ejecutaran políticas monetarias super laxas durante veinte años y disfrazó la acumulación de burbujas de activos peligrosos.

A esto se le unió una “superabundancia de ahorro” en Asia, como lo llama Ben Bernanke. Las potencias emergentes acumularon 10 billones de dólares de reservas, ya sea porque las mantienen para obtener mayor cuota en el comercio mundial, o porque su estructura económica y social se ha orientado hacia el mercantilismo y la producción en exceso.

La tasa de consumo en China ha caído al 36% del PIB desde el 48% de la década de los 90. Las bibliotecas universitarias están llenas de tesis de doctorado tratando de explicar por qué. Algunos postulan la teoría del bienestar, con el argumento de que los ciudadanos de mayor edad deben ahorrar porque no tienen casi pensiones y para el gasto en salud. Otros dicen que China ha movilizado frenéticamente la infraestructura y la fabricación para ganar tiempo y contener la ira de los 200 millones de trabajadores migrantes.

Sea lo que sea: simplemente es que hay demasiada inversión mundial y poco consumo. El sistema está desquiciado.

El exceso de ahorro inundó los mercados mundiales de bonos, especialmente los mercados de la UEM, ya que los bancos centrales asiáticos diversificaban sus reservas en euros. Los fondos de pensiones se vieron obligados a buscar una mejor rentabilidad en activos y países de mayor riesgo.

Esta es la razón por la que Grecia fue capaz de financiarse vendiendo bonos a 10 años tan solo 26 puntos básicos por encima de los bonos alemanes, y España vender bonos a un precio más barato que en Alemania en los máximos del boom. O la razón por la que 1,8 billones de deuda pública en Italia no parecían ser un problema. Se escondieron todos los pecados.

El dinero era casi gratis para todos. Y lo pidieron Estados Unidos, Reino Unido, Islandia y también la eurozona. Pero al final China, en última instancia, será una víctima de su propia estructura, y aquí es donde estamos ahora. Estamos viendo el acto III de desenlace de esta obra. El mundo tendrá que sajar la herida producida por la deuda asiática antes de limpiar el camino para un nuevo ciclo de crecimiento mundial.

Los hechos son simples. China esquivó la gran contracción de 2008-2009 dando rienda suelta al crédito en una escala masiva.

El subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional y ex-funcionario chino, Zhu Min, ha comentado que existe un riesgo potencial importante en China. Zhu dijo que China ha duplicado la proporción de préstamos desde por debajo del 100% del PIB antes de la crisis de Lehman hasta el 200% de ahora. Para poner esto en perspectiva, Fitch ha encontrado que Estados Unidos elevó su crédito en solo un 42% del PIB en el periodo de cinco años antes de que explotara la burbuja inmobiliaria. En Japón repuntó un 45% del PIB antes del crash del Nikkei y un 47% antes de la crisis de Corea.

La construcción de viviendas se está ejecutando a un 10% del PIB, en la misma tasa que en la burbuja de España de finales de 2006, y mucho más alto que Corea y Japón. La agencia Fitch dijo en julio que el crecimiento del crédito todavía estaba en una pauta del 38% durante este año, si se incluye financiación fuera de libros. “El apalancamiento es mayor de lo que parece. El sistema bancario chino es el más grande y de más rápido crecimiento, pero en general poco capitalizado respecto al resto de mercados emergentes”, dijo el autor del informe, Charlene Chu. La rentabilidad económica de cada uno de los yuanes adicionales de crédito se derrumbó desde el 0.75% al 0.18% después de Lehman. Aún no se ha recuperado totalmente.

“Todo el mundo necesita reducir sus expectativas sobre China”, dijo Lee Kaifu, el magnate de software del país. “Hay una amenaza aún más grande que un doble recesión mundial, y es una recesión prolongada, sin crecimiento y con políticas muy limitadas para luchar contra ella. Ya estamos en ella.”
Cheng Siwei, presidente de Foro Internacional de Finanzas de Beijing y ex vicepresidente del Comité Permanente del Partido Comunista, dijo que China está entrando en un período muy duro ya que el crecimiento se encuentra limitado por la inflación, paralizando al banco central. “La tasa de inflación y la tasa de crecimiento están en conflicto entre sí: es muy preocupante”, dijo. China se enfrenta al tipo de estanflación incipiente que afectó a Occidente en la década de 1970. Las cosas han llegado al punto de que incluso un ligero golpe en los frenos del banco central de China - frenando el crédito - es ya una amenaza para un aterrizaje forzoso (hard landing) de la economía.

Cheng dijo que las autoridades locales habían acumulado 1,7 billones de dólares de deuda, en su mayoría usando vehículos financieros. Esto volverá a aparecer. “El endurecimiento de la política monetaria está creando una gran cantidad de dificultades y causando impagos. Esta es nuestra versión de las subprime americanas y el gobierno se lo está tomando muy en serio”, dijo.

La gran cuestión que divide a los analistas es si veremos también una cadena de impagos en el sector inmobiliario. Lo que parece indudable es que estamos en una burbuja. El ratio precio de la vivienda respecto a los ingresos se encuentra entre el 16-22% en la ciudades del este de Shenzen, Shanghai, Beijin y Tianjin. Estos múltiplos son extremos vistos en el techo del boom estadounidense.

La revista Caixin Magazine informa que el promotor inmobiliario Guangzhoy R&F Properties está rebajando el precio de las viviendas en un 20% y otros promotores pueden seguir el mismo camino muy pronto.

China no es inmune a una ralentización económica global. Su política de represión del yuan frente al dólar y al euro no se ha podido esterilizar dando lugar a una burbuja de crédito importado de proporciones épicas. Su estrategia impulsada por las exportaciones ha dejado al país con una economía deformada que se basa en la permanente demanda de los agotados deudores de América y Europa.

Como dijo el primer ministro Wen Jiabao en Dalian, el desarrollo de China todavía no es equilibrado, ni coordinado ni sostenible. El próximo plan quinquenal debería cambiar la economía hacia un crecimiento interno. Bravo, pero muy tarde. China es muy vulnerable a una más que probable segunda etapa de depresión en Occidente y no podrá sacar un segundo conejo de la chistera.

Esto no va a detener el ascenso de China como la gran fuerza del siglo 21. Sin embargo, la historia económica nos ha enseñado dos reglas casi inquebrantables: 1) No hay escape de la resaca de crédito, y 2) los países con poderosos superávit comerciales sufren tanto como los estados con déficit - si no más - una vez que se desploma el ciclo económico.

Fuentes: Ambrose Evans