miércoles, 31 de agosto de 2011

¿ADÓNDE NOS LLEVAN LAS POLÍTICAS DOMINANTES?

Las políticas seguidas dentro y fuera de nuestras fronteras están colocando a la ciudadanía en una situación de incertidumbre permanente, esto en el mejor de los casos, muchos ya han sentido en sus propias carnes su zarpazo en forma de desempleo, embargos y marginación.

Se están cambiando multitud de leyes incluso la constitución, no obstante, las condiciones de vida se siguen degradando. ¿No será precisamente por esos cambios?. Pero hay que cambiarlo todo, cambiarlo para que nada cambie, para mantener a los que tienen el control y a sus acólitos políticos, los de un signo y los del otro en sus poltronas.

Mantener un sistema de beneficios crecientes a costa de las condiciones de vida de millones de personas en todo el mundo, de la esclavitud a la que nos someten los mercados respaldados por los políticos y los medios de comunicación de masas, a costa de los recursos de la Tierra (el valor de la biodiversidad que todos perdemos a diario excede con muco el beneficio que unos pocos obtienen por ello), como decía el mantenimiento de este sistema no tiene sentido, salvo que todos nos hayamos puesto de acuerdo para autodestruirnos.

No apoyes a quienes dan sustento a estas políticas, en nuestro caso, a los dos principales partidos políticos, el bipartidismo siempre a sido una trampa pero hoy más que nunca.

A continuación un interesante artículo sobre los despropósitos, que en su desesperación comenten quienes quieren mantener un sistema agotado y podrido a costa de cualquier cosa.


Miércoles, 31 de Agosto de 2011
Carlos Montero (La Carta de la Bolsa)

¿No se han preguntado nunca porque las políticas monetarias del BCE y de la FED son tan divergentes? ¿Son tan diferentes la economía de EE.UU. y la europea para que unos afirmen que mantendrán los tipos a casi cero hasta 2013, y los otros estén buscando la oportunidad para subir tipos? ¿Existe un riesgo real de inflación como ve el BCE, o por el contrario, hay que luchar contra un potencial escenario deflacionista como sugiere la FED? A cualquier observador imparcial, la actitud de ambos bancos centrales debería sorprenderle. Para contestar a las preguntas anteriores vamos a traer a estas páginas un interesante análisis de James Surowiecki en el The New Yorker, en el que hace un crítica severa, pero muy bien razonada a la actuación del BCE. Crítica que comparto en su totalidad.

En julio de 2008, en vísperas de la mayor crisis financiera en la memoria, el Banco Central Europeo hizo algo previsible y estúpido: subió las tasas de interés. La decisión era previsible porque el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, era un halcón de la inflación, estaba preocupado por el alza del petróleo y del precio de los alimentos y vio un alza en los tipos como una forma de presionar a la baja la inflación. Pero la medida fue muy inoportuna. La crisis ya estaba en marcha, el crecimiento económico europeo se había reducido, y en un par de meses la economía global se había derrumbado, la inflación había desaparecido, y el BCE se vio obligado a recortar las tasas de interés, en un intento por evitar el desastre económico. El alza en los tipos en el mes de julio fue como patear la economía cuando ya estaba en el suelo.

Uno podría haber pensado que el BCE había aprendido de la experiencia. No hubo suerte. Este año, Europa ha estado luchando con un alto desempleo, un crecimiento lento y una crisis de la deuda soberana, con las economías de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España (los llamados PIIGS) luchando por evitar el default.

Dada la situación, Trichet podría haber decidido mantener los tipos de interés donde se encontraban, ya que tanto la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra lo habían hecho. En cambio, el BCE. elevó los tipos en abril y, una vez más, en julio. El crecimiento económico europeo se estancó y la crisis de la deuda del continente se profundizó, lo que ha creado problemas para los mercados de todo el mundo.

Los políticos toman malas decisiones todo el tiempo, por supuesto. Los errores del BCE, sin embargo, son el resultado no sólo de un mal juicio, sino de la obsesión. Esta obsesión no ha creado los problemas de Europa, pero los ha amplificado. Los problemas económicos del continente se reducen, en realidad, a dos cuestiones: demasiada deuda y muy poco crecimiento. Estas dos cosas están relacionadas entre sí: Los PIIGS están luchando con las cargas de sus deudas en gran parte porque sus economías están creciendo muy lentamente. Al elevar las tasas de interés, el BCE. aumentó los costos de endeudamiento y se desaceleró el crecimiento económico, lo contrario de lo que se necesitaba. Contradictoriamente el BCE compraba bonos del gobierno italiano y español el mes pasado, con el fin de mantener a esos países a flote,

Las acciones del BCE han sido especialmente perjudiciales debido a que han llegado en un momento en que, en respuesta a la crisis de la deuda, los países europeos se han visto obligados a tomar medidas de austeridad, recortar el gasto público y aumentar los impuestos. Cuando la política fiscal es contractiva, una política monetaria expansiva puede ayudar a cubrir la diferencia. Esto es lo que la Reserva Federal ha tratado de hacer en los Estados Unidos-aunque no con suficiente agresividad. El BCE, por el contrario, ha decidido tensionar tipos, lo que significa que tanto la política fiscal y la política monetaria pisan el freno en la economía.

Lo desconcertante sobre el enfoque del BCE es que es difícil ver a quién beneficia. La explicación tradicional para la obsesión del banco por la inflación son economías más fuertes del continente, en particular la de Alemania. Así, mientras que los PIIGS podrían preferir una política monetaria que redujera las deudas y estimulara el crecimiento, Alemania quiere una inflación baja. Y gana Alemania. Sin embargo, ahora todo el continente se beneficiaría de un dinero más barato. La economía de Alemania se ha comportado bien a principios de este año, pero ya no. En el último trimestre, creció sólo un 0,1 por ciento, más lentamente que la de Estados Unidos.

Alemania es muy dependiente de las exportaciones, incluyendo las exportaciones al resto de Europa, lo que significa que sólo puede prosperar si otros países lo hacen. Por encima de todo, la crisis de la deuda ha hecho daño a los bancos alemanes, que habían prestado en gran medida a los PIIGS. Hace tiempo se podría argumentar que el enfoque del BCE estaba ayudando a las grandes economías de Europa a expensas de las más pequeñas. Sin embargo, la actual estrategia de restricción monetaria está perjudicando a todos los países.

Para ser justos, el BCE. no está solo en su paranoia sobre la inflación. Este sesgo está reflejado en las preferencias de muchos votantes, cuyo odio por la inflación tiende a ser desproporcionado en relación con sus costos reales. La mayoría de los estudios de inflación sugieren que sus costos son bastante pequeños, pero un estudio electoral en trece países europeos desde la década de los años sesenta hasta los noventa, señalaba que los votantes eran mucho más propensos a no votar a los políticos en el poder cuando la inflación se elevaba. La inflación afecta a todos, y es más fácil enojarse por una gasolina cara que por ese aumento que usted podría haber conseguido si la economía fuera más fuerte.

Sin embargo, el hecho de que la actitud del BCE es ampliamente compartida no por ello es más excusable. En tiempos de crisis, las autoridades deben identificar las amenazas más importantes. Hoy en día, el aumento de precios no son una amenaza real para Europa, la recesión y el default de la deuda sí lo son. Trichet se gusta señalar que el mandato primordial del BCE es mantener la “estabilidad de precios.” Pero los precios en Europa, donde la inflación es de alrededor de 2,5 por ciento, no son inestables. Y, al actuar como si Europa estuviera en peligro de repetir los años veinte, cuando la Alemania de Weimar sucumbió a la hiperinflación, Trichet está corriendo el riesgo de repetir los errores de los años treinta, cuando las políticas de los bancos centrales de restricción monetaria y el celo por la austeridad, empeoró la situación económica gravemente. El BCE ha pasado este año luchando contra el peligro fantasma de la inflación. Es hora de hacer frente al peligro real de la recesión.

martes, 30 de agosto de 2011

DESMONTANDO EL ESTADO DEL BIENSTAR - I

Ante los últimos acontecimientos que estamos viviendo conviene estar informado. No son muchos los medios de comunicación que actualmente faciliten información cualificada. Salvo honrosas excepciones, las noticias difundidas en su contenido y forma, no son las que necesita conocer para su correcta información sino las que conviene que conozca para su correcta desinformación.

Les dejo con el siguiente artículo para su reflexión, vayan leyendo.

Martes, 30 de Agosto de 2011
Santiago Niño Becerra (La Carta de la Bolsa)

Si, en España, se va a fijar como norma constitucional la búsqueda del equilibrio presupuestario y por ley orgánica un déficit anual máximo del 0,4%, si la actividad económica va ir decreciendo a medida que vayamos adentrándonos en la crisis, si la recaudación fiscal tiende a menos debido a esa caída de la actividad, está claro que las carencias para la población española se van a disparar, y ello dando por supuesto que la administración de lo poco que haya sea supereficiente.

Nuevamente: recorte, recorte, recorte, no crecimiento. Otra herramienta del nuevo modelo. (Y por cierto, ¿se han dado cuenta de lo rápido que los dos principales partidos políticos del reino se han puesto de acuerdo en esto?. Reflexión: ¡cómo deben estar las cosas!, ¡cómo!.

Me han preguntado: ‘¿Y por qué España ha sido el primero después de la sugerencia hecha en la cumbre del 21 de Julio?’; también, ‘¿Y por qué en España se está corriendo tanto para aprobar todo esto?’. Pienso que la razón es doble y muy simple: porque España está mal, pero que muy mal, y porque el Otoño y el Invierno van a ser para meterse en un armario y no asomar la nariz hasta el 2015, por lo menos.


Bueno, ¡al fin se ha puesto de manifiesto la realidad de la Reforma Laboral!. La RL se puso en marcha a bombo y platillo con el fin de luchar contra la temporalidad, ¿recuerdan?. Toda la propaganda oficial se volcó en eso: en la inaceptabilidad de que España tuviese el 26% de su población ocupada trabajando, cuando trabajaba, con contratos temporales; y digo el 26% porque había llegado al 32%: la diferencia había ido a engrosar la población desocupada; estaba en el paro, vaya. Lo más sangrante fue que el principal partido de la oposición no dijo ni pío sobre el tema (¿sería porque mientras él estuvo en el Gobierno la tasa de temporalidad no había hecho más que subir, y subir, y subir?). Se habló del ‘modelo alemán’, ¡incluso del austríaco!. ¿Quién se acuerda ahora de eso?.

Aquí Uds. lo leyeron por activa y por pasiva: la estructura de PIB español se basa en el trabajo temporal. La mejor tasa de paro española de la época actual: el maravilloso paro del 7,8% en el 2007 (hoy, Suiza, el 3,5%), se consiguió, precisamente, con una tasa de temporalidad de más del 30%. El modelo productivo español, cuando las precisa, precisa personas, no horas de persona, y las precisa con el salario adecuado a la productividad de la empresa media española: muy baja, y con el nivel de fraude inevitable de la economía española: el doble del de la Europa del Norte; por ello el trabajo a tiempo parcial al modo del vigente en los Países Bajos, por ejemplo, es inviable en España.

Ahora el Gobierno, con el principal partido de la oposición mirando hacia otro lado, dice que la solución al 20,9% de paro español (hoy, en Otoño …) se halla en … ¡el trabajo temporal!. ¿Saben qué significa eso, verdad?, pues que el ejecutivo actual -y el próximo- han asumido que el poco empleo que pueda crearse en España será temporal y precario, y en formación: hasta los 30 años; y eso después de una, esta sí, RL que ha abaratado los costes laborales y que por ahí va a seguir: ¿congelación salarial hasta el 2016?.

¿Y cuál puede ser el paso siguiente, obligar al reparto del tiempo de trabajo y a compartir el salario?, ¿la eliminación del concepto de ‘despido’ y sus sustitución por el de ‘interrupción temporal de la actividad laboral’ y la entrada en un período de ‘espera de nueva actividad’ sin indemnización y con subsidio reducido?. Vayan imaginando, vayan imaginando.

Lo cierto es que España NO PUEDE absorber toda la población activa con que cuenta, ¡NO PUEDE!, nunca ha podido, por eso la tasa de actividad española ha sido y es un mísero 59%, pero menos ahora tras haber traído a cinco millones de inmigrantes para que hicieran pisos a bajo costo y en condiciones precarias, y para que consumiesen a crédito. Es decir, España tiene un doble problema: por un lado no es capaz de ocupar a toda su población activa y, por otro, sobra población activa; y no, no es lo mismo.

Si hasta ahora ha habido precariedad en España, undermileurismo, condiciones de trabajo patéticas, etc., etc. prepárense para lo que viene: con tal de que una persona tenga un contrato de trabajo enganchado en la frente se va a tolerar todo lo imaginable, con un agravante: no se va reducir el paro: aumentará. Continúa sucediendo lo mismo: no se puede crear empleo por ley y, además, la situación económica cada vez se va a ir degradando más. ¿De cara al empleo?, pues se precarizará el existente y aumentará el paro, perdón, la interrupción temporal de la actividad laboral. Un panorama muy atrayente, sí.

Lo único acertado: el subsidio de 400 euros, lo utópico: que se ha vinculado a la formación. Sugerencia: entérense de cómo funciona la mayoría de la formación laboral dependiente del Estado y de los entes regionales (teniendo en cuenta que quien se está formado no está parado, al igual que quien está preso cumpliendo una sentencia o quien, antes, estaba sirviendo a la patria en la mili, y teniendo en cuenta también que muchas/os jóvenes y no tan jóvenes reducen su formación en sus CVs a fin de tener más posibilidades de empleo: ¡alucinante!); digo que es acertado porque es mantener una fórmula de ingresos insuficiente pero que hay que mantener, aunque administrándola muchisísimo mejor, pienso.

¿Abordar el auténtico problema?, mañana. Y, bueno, ¡menos mal que este finde ha habido football!, ahora sólo faltan un par de escándalos muy escandalosos (futbolísticos, naturalmente) para que la gente comente mucho, mucho y no hable de otra cosa.