jueves, 29 de diciembre de 2011

LA OTRA CARA DEL EURO

Puede que el euro haya traído estabilidad y haya facilitado el intercambio de bienes y servicios entre los países que lo han adoptado, además de ser una moneda de referencia a nivel internacional. No obstante, el euro tiene una cara oscura, relacionada con una inflación de precios injustificada y no acompañada por un aumento equivalente de los salarios. Esta es la píldora que nos han hecho tragar, que queda retratada en el siguiente artículo con el que les dejo.

Los salarios sólo han subido un 14% con el euro frente al 48% que aumentó la cesta de la compra

Un informe de la OCU subraya que en la década del euro los sueldos han subido muy por debajo de los productos básicos / Solo la tecnología es más barata

RAMÓN MUÑOZ | Madrid 27/12/2011 (El País.com)

Las cifras oficiales corroboran lo que es una percepción general ciudadana: la entrada de España en el euro ha provocado un alza general de precios que no se ha visto reflejado en los salarios. Así, cuando se van a cumplir diez años de la desaparición de la peseta, un informe de la OCU, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística, pone de relieve que mientras que los salarios han subido solo un 14% en esa década, los precios en general se han disparado: la alimentación ha subido un 48%, la vivienda un 66% y el transporte entre un 45% y un 58%.

La organización de consumidores destaca que la prueba más patente de ese desfase entre lo que ganan de media los asalariados y el encarecimiento de la vida es la comparación con la cesta de la compra. En el estudio de abril de 2001 elaborado por la OCU, esta cesta le costaba a una familia, de media, 4.600 euros; en mayo de 2011 salía por 6.800 euros al año: un 48% más cara que hace 10 años. Estos datos se basan en la comparación de los estudios de supermercados que la OCU hace una vez al año, con una cesta diseñada para una familia que incluye productos de alimentación.

Tampoco la escasa revalorización de los salarios se justifica por el encarecimiento general de precios, ya que el índice de precios al consumo (IPC) registró entre 2002 y 2011 una variación acumulada del 32%.

Llama la atención de este estudio la revalorización que han experimentado algunos productos básicos, como el pan (+85%), los huevos (114%), la leche (48%), el arroz (45%), el aceite (33%) o las patatas (116%).

Tampoco le van a la zaga los transportes. El tren es un 45% más caro que en 2002; el autobús cuesta de media un 48% más; el transporte urbano ha subido un 58%, mientras que los carburantes cuestan hoy un 82% más que antes del euro.

En medio de este panorama, solo una pocas cosas bajaron. Los que más lo hicieron fueron los productos tecnológicos. Los televisores, cadenas de música y lectores DVD cuestan un 62% menos de lo que costaban en tiempos de la peseta; las videocámaras y grabadoras son un 6% más baratos que en 2001; las cámaras de fotos cuestan un 72% menos, y el precio medio de los electrodomésticos ha bajado un 4% en los últimos 10 años.

lunes, 12 de diciembre de 2011

DESMONTANDO EL ESTADO DEL BIENESTAR IV: LOS DICTADOS DEL IMPERIO

Ya podemos rendir pleitesía al nuevo Imperio y a sus dictados que en este caso llegan desde Berlín. Pero antes no viene mal recordar algo de historia leyendo este interesante artículo de Publico.es.

Europa recorta su Bienestar con la excusa del euro

ANA FLORES Madrid 11/12/2011 12:00 Actualizado: 11/12/2011 14:00

Con 25 millones de desempleados y 80 millones de personas al borde de la pobreza por la crisis, el Viejo Continente renuncia a sus principios

Hace 130 años, un alemán, el káiser Guillermo I, anunciaba el primer gran compromiso social de un Estado. Un pacto con la clase obrera, a cambio de paz en las calles, por el que el poder se avenía a proteger a los trabajadores en caso de enfermedad, accidente, vejez o invalidez. El padre de la criatura era su primer mandatario, Otto von Bismarck, el autoritario Canciller de Hierro, que dio con la fórmula de financiación de la idea: fondo común. La historia ha querido que sea otra alemana, la canciller Angela Merkel, la que acaba de imponer un nivel de austeridad a Europa que está deshaciendo en meses el recorrido de derechos iniciado hace más de un siglo. Lo ha hecho de la mano del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que renuncia a recordar que el Tratado de Versalles, sellado en el municipio de Île de France donde él hizo carrera política, dio lugar en 1919 al nacimiento de la Organización Internacional del Trabajo, cuya Constitución es base de la Seguridad Social moderna.

Después de asistir al autonombramiento como dirigentes de Europa del tándem Merkozy, 26 líderes les han firmado sin rechistar sus planes de austeridad. Se ha negado Reino Unido y no por proteger a sus ciudadanos, que tuvieron a Margaret Thatcher y saben mejor que nadie de qué va esto, sino por preservar el negocio de la City.

Protección

De rebajas

Con 25 millones de parados, 40 millones de pobres y 80 millones de personas bajo el umbral de la pobreza en Europa; con la tasa de paro de los jóvenes en el 20% (45% en España) y una distancia entre ricos y pobres en los países de la OCDE que no había sido tan acusada en 30 años, a la Europa del siglo XXI se le está quitando la cara de Europa. El Viejo Continente subasta a la baja su preciado Estado del bienestar. Se habla de recorte del gasto público, en general, y el tiro va directo a la protección social. ¿Por qué?

“El capital financiero, es decir, la banca y el Banco Central Europeo (BCE), está presionando para que se privatice el Estado del bienestar, tanto sus transferencias (pensiones, etc.) como los servicios públicos. El BCE está poniendo como condición para comprar deuda de los estados que estos hagan los cambios necesarios para lograr” ese fin, comenta Vicenç Navarro, politólogo y economista, catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y columnista de Público. “El euro nos trajo estabilidad monetaria, lo cual era importante y positivo”, añade. “Ahora bien, el modo como se hizo sembró las bases para que el Estado del bienestar fuera atacado por los mercados especulativos. Que los estados tengan que pedir prestado el dinero que necesitan a la banca los hace vulnerables a la influencia del capital financiero que, junto a la gran patronal, está atacando frontalmente el Estado del bienestar”.

La tesis encuentra indicios cercanos. ¿Cómo se explica que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, en mayo de 2010, con la prima de riesgo (rentabilidad exigida al bono español por encima del alemán) en 100 puntos básicos (un punto porcentual), fuese presionado y decidiese congelar las pensiones para ahorrar 1.500 millones de euros como una de las primeras medidas de ajuste? ¿Cómo, un año después, con la prima en 400, el mismo Gobierno se daba cuenta de que recetando medicamentos genéricos se ahorraban 2.000 millones? ¿Cómo es posible que le vayan a sobrar más de 3.000 millones de los que pensaba que iba a pagar a la banca en intereses de la deuda? Y el mensaje es que no es suficiente. A las comunidades autónomas, que cometieron numerosas irresponsabilidades en el gasto en la época del ladrillo, se les obliga ahora a recortes tan acusados y en un plazo que es imposible cumplir sin tocar el destino del 75% de su gasto: sanidad y educación.

Montero: "El gasto en defensa no se cuestiona, pero sí el gasto social"

Alemania, cuyo nivel de endeudamiento supera desde hace años los compromisos de Maastricht (83,2% del PIB frente al 60% fijado) y a quien se permitió irse de rositas cuando saltó las barreras del déficit, ha exigido castigo para quien no aplique la tijera donde se le imponga. Europa le ha dado ese poder. Límites al gasto público en las cartas magnas, revisión de los presupuestos por el Tribunal de Justicia y sanciones a quien incumpla es el saldo de la cumbre que dicen que acaba de salvar el euro.

Si el filósofo austriaco Karl Popper levantara la cabeza y repasase la lista de lo que llamó “los males remediados por la cooperación social” (pobreza, desempleo, enfermedad, falta de oportunidades educacionales, diferencias rígidas de clase...) sentiría un escalofrío al ver con qué velocidad se puede deshacer lo conseguido con el argumento de salvar una moneda, redonda y (diga lo que diga el BCE) acuñable como las demás. No debe olvidarse que a los países rescatados el FMI, la Comisión Europea y el BCE les han impuesto recortes expresamente en educación o empleo.

Quién paga la crisis

Asimetrías

La redistribución de la riqueza, de la que, según la OCDE, se olvidó el Primer Mundo en la más prolongada época de bonanza de la historia reciente, parece una idea muerta con la crisis.

Como ejemplos más dramáticos están los recortes del 20% a las pensiones griegas a partir de 1.200 euros al mes en un país donde siguen sin pagar impuestos los armadores y del que se han fugado 30.000 millones con destino a la banca suiza. Y con los pecados griegos se ha disparado al resto de los países. Como Portugal, donde funcionarios y pensionistas con ingresos a partir de 1.000 euros al mes han sido condenados a permanecer al menos dos años sin pagas extraordinarias, además de sufrir las subidas del IVA. O Italia, donde un lacrimoso Gobierno de tecnócratas congela las pensiones, retrasa la jubilación, incrementa los años mínimos cotizados y decide otra subida de dos puntos del IVA, pero se olvida de gravar más a las rentas altas, con la excusa de que, si se hace, habrá fuga de capitales, o de aplicar a la Iglesia el Impuesto de Bienes Inmuebles.

¿Sostenibilidad?

Gasto sin ingreso

Un reciente estudio de la OCDE titulado ¿Es el Estado del bienestar europeo realmente más caro? asegura que el gasto social público creció en términos absolutos un 20% desde 1980 a 2007. Estalla la crisis y la media total del gasto social público pasa del 19,2% del PIB al 22,5%. Es decir, crece salvo en los países a los que se imponen estrictas medidas de consolidación fiscal, como Grecia o Irlanda. Eso está cambiando desde 2009 para la mayoría. El estudio revela también que el gasto social es similar respecto al PIB en países en los que está mayoritariamente soportado por dinero público y en aquellos donde tiene más peso la iniciativa privada. Esto parece indicar que drenar recursos públicos es al final una inyección de similar magnitud a la esfera privada.

Alejandro Cercas: "Europa se creó como una economía social de mercado"

El trasvase lleva forzándose en Europa desde hace décadas, como ha estudiado la socióloga argentina Camila Arza al comparar el sistema de pensiones español con el resto de Europa y los diferentes niveles de privatización e incentivos fiscales para lograr el cambio que se han ido adoptando allí donde, como en este país, el principal aporte sigue siendo público.

Para Alberto Montero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, lo que es absurdo es “hablar del Estado del bienestar en términos de equilibrio financiero. Hay determinadas partidas del Presupuesto público como el gasto en defensa o la Casa Real, cuya sostenibilidad no se cuestiona y, sin embargo, sí se hace con el gasto social”. Montero recuerda el informe del BBVA de esta misma semana en el que se hablaba de que, si se remunerase el trabajo de asistencia social que no se paga, el PIB español crecería un 53%. “Y esos trabajadores supondrían ingresos para la Seguridad Social, impuestos, consumo, etc.”, añade.

En su libro Hay alternativas, los economistas Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón aseguran que el problema es de ingresos, no de gasto. Si el número de empleados públicos fuese similar al sueco (25% de la población frente al 9% de España), los servicios sociales serían de más calidad y se crearían cinco millones de empleos. Para financiarlo sería necesaria una estructura fiscal como la sueca, que permitiría recaudar 200.000 millones más al año, añaden.

Alejandro Cercas, eurodiputado socialista autor del informe al Parlamento Europeo que se opuso al intento de extender la jornada laboral semanal a 65 horas, recuerda que Europa se creó como “una economía social de mercado. Ahora parece que se ha renunciado a la parte social, cuya política se ha hecho subsidiaria de la económica”.

Vicens Navarro: "La banca presiona para privatizar el Estado del bienestar"

La situación no invita al optimismo, reconoce. “Están ganando la batalla ideológica los que dicen que el Estado del bienestar no es sostenible” a pesar de que sus ideas “están fracasando. Cada vez estamos peor, hay menos confianza y menos consumo. Están destruyendo Europa. La crisis no puede ser el momento de hacer realidad las derivas ideológicas que llevan intentando imponer 20 años”. Como ejemplo pone “Austria, con un sistema social más fuerte, más caro y cinco veces menos paro que España. Los estados más fuertes, como Dinamarca o Finlandia, no han renunciado a tener sociedades sanas”.

El error está en “entender el Estado del bienestar como un gasto y no como una inversión”, apunta Raúl Romeva, eurodiputado del grupo Los Verdes. “Una sociedad donde el Estado del bienestar es un pilar fundamental hace que la población sea más productiva”. Pero, “para gastar, hay que ingresar, y para eso hacen falta buenos mecanismos de persecución del fraude y fórmulas europeas de reparto”.

Recorte laboral

Competir como chinos

Mientras se recorta el llamado salario social y se basa el incremento de los ingresos en subidas del IVA, se quiere recortar también en costes por trabajador con la intención, dicen, de ganar competitividad para crecer exportando. ¿A quién? Nadie compra. Alemania crecerá un pírrico 0,6% en 2012, según ha dicho esta semana el Bundesbank revisando su previsión anterior del 1,8%. Sus exportaciones cayeron un 3,6% en el tercer trimestre, tres veces más de lo esperado. A Europa se le está quitando la cara de Europa y se pretende que se le ponga cara de China.

Salarios de 400 euros le sugirió por carta (secreta) a Zapatero el BCE a cambio de echarle un cable contra los que especulaban con la deuda. Que bajen más los salarios privados, pide el Banco de España, entre intervención e intervención de entidad a la que parece que no supervisó correctamente.

José Javier Cubillas, histórico sindicalista secretario de Organización y Comunicación de UGT, recuerda que, “en un modelo económico como el que tenemos, cada vez que un trabajador pierde su empleo o poder adquisitivo, por ejemplo, si se desliga su sueldo del IPC, la situación empeora. Y nadie toma medidas para reactivar la economía. Esto era de catón, hasta los más tontos lo sabían, y ahora los grandes gobernantes no lo saben”. De esta “sólo se sale incentivando la economía desde el sector público”, añade.

“Si no sabemos defender el modelo social europeo, lo perderemos”, advierte Cercas. “Hay mucha gente trabajando para destruirlo”. La pregunta “no es si el Estado del bienestar tiene futuro en Europa, sino si Europa tiene futuro sin el Estado del bienestar. Europa nunca será China. Bajar salarios sólo sirve para copiar y tenemos que crear. Para eso no se puede renunciar a la educación ni a buenos sistemas de protección social. Europa no son Merkel y Sarkozy, son 150 millones de trabajadores”, señala. En su opinión, “el horizonte de 2020 debe utilizarse para cambiar el sistema productivo, el educativo y prepararse para el siglo XXI”. Si se sigue por la senda actual, sólo se conseguirá “eurofobia”.

martes, 29 de noviembre de 2011

UNA MENTE LÚCIDA REFLEXIONA SOBRE LA CRISIS

Les dejo con un artículo de altura escrito por el teólogo, filósofo, escritor, profesor, ecologista... Leonardo Boff. Un punto de referencia y una mente lúcida que merece la pena escuchar y estudiar. Si personas como Leonardo escriben de esta forma las verdades, tal vez merece la pena que aparquemos, siquiera un momento, la rutina del día a día y reflexionemos sobre sus palabras. Más allá de encontrarnos en una crisis sistémica económica nos encontramos en una crisis de ética y de humanidad.

La gran perversión

2011-11-25


Para resolver la crisis económico-financiera de Grecia y de Italia se han formado, por exigencia del Banco Central europeo, gobiernos solo de técnicos sin participación de ningún político. Se partía de la ilusión de que se trata de un problema económico que debe resolverse económicamente. Quien solo entiende de economía, acaba no entendiendo ni siquiera la economía. La crisis no es de economía mal manejada, sino de ética y de humanidad. Ambas muy relacionadas con la política. Por eso la primera lección de un marxismo básico es entender que la economía no es parte de la matemática y de la estadística sino un capítulo de la política. Gran parte de la obra de Marx está dedicada a desmontar la economía política del capital. Cuando en Inglaterra ocurrió una crisis semejante a la actual y se creó un gobierno de técnicos, Marx hizo duras críticas mofándose con ironía, pues preveía un fracaso total, como efectivamente ocurrió. No se puede usar el veneno que creó la crisis como remedio para curarla.

Para dirigir los respectivos gobiernos de Grecia y de Italia han llamado a gente que pertenece a los altos niveles bancarios. Los bancos y las bolsas han sido los que han provocado la presente crisis que casi hundió todo el sistema económico. Estos señores son como talibanes fundamentalistas: creen de buena fe en los dogmas del mercado libre y en el juego de las bolsas. ¿En que lugar del universo se proclama el ideal de greed is good, la codicia es buena? ¿Cómo hacer de un vicio (y, digámoslo también, de un pecado) una virtud? Están sentados en Wall Street de Nueva York y en la City de Londres. No son raposas que guardan las gallinas, sino que las devoran. Con sus manipulaciones transfirieron grandes fortunas a unas pocas manos y cuando estalló la crisis fueron auxiliados con miles de millones de dólares sacados de los trabajadores y de los jubilados. Barack Obama se mostró débil, inclinándose más por ellos que por la sociedad civil. Con los dineros recibidos continuaron la farra, ya que la prometida regulación de los mercados financieros quedó en letra muerta. Millones de personas están en el paro y la precarización, especialmente los jóvenes, que están llenando las plazas, indignados, contra la codicia, la desigualdad social y la crueldad del capital.

¿Es que gente que tiene la cabeza formada por el catecismo del pensamiento único neoliberal va a sacar a Grecia y a Italia del atolladero? Lo que está ocurriendo es el sacrifico de toda una sociedad en el altar de los bancos y del sistema financiero.

Ya que la mayoría de los stablishment no piensan (no lo necesitan) vamos a intentar entender la crisis a la luz de dos pensadores que en el mismo año de 1944, en Estados Unidos, nos dieron una clave iluminadora. El primero fue el filósofo y economista húngaro-canadiense Karl Polanyi con su clásica obra La Gran Transformación. ¿En qué consiste? Consiste en la dictadura de la economía. Después de la Segunda Guerra Mundial que ayudó a superar la Gran Depresión de 1929, el capitalismo dio un golpe maestro: anuló la política, mandó al exilio la ética e impuso la dictadura de la economía. A partir de entonces no ha habido como siempre antes una sociedad con mercado, sino una sociedad de mercado. Lo económico estructura todo y hace de todo una mercancía regida por una cruel competencia y una ganancia descarada. Esta transformación desgarró los lazos sociales y profundizó el foso entre ricos y pobres dentro de cada país y a nivel internacional.

El otro es un filósofo de la escuela de Frankfurt, exiliado en Estados Unidos, Max Horkheimer, que escribió El eclipse de la razón (1947). Ahí se dan las razones para La Gran Transformación de Polanyi, que consisten fundamentalmente en esto: la razón ya no se orienta por la búsqueda de la verdad y por el sentido de las cosas, sino que es secuestrada por el proceso productivo y rebajada a mera función instrumental, «transformada en un simple mecanismo tedioso de registrar hechos». Lamenta que «justicia, igualdad, felicidad, tolerancia, juzgadas inherentes a la razón durante siglos, han perdido sus raíces intelectuales». Cuando la sociedad eclipsa a la razón, se vuelve ciega, pierde el sentido del estar juntos y se ve atascada en el pantano de los intereses individuales o corporativos. Es lo que hemos visto en la crisis actual. Los premios Nobel de economía más humanistas, Paul Krugman y Joseph Stiglitz, han escrito reiteradamente que los players de Wall Street deberían estar en la cárcel por ladrones y bandidos.

Ahora, en Grecia y en Italia la Gran Transformación ha adquirido otro nombre: se llama la Gran Perversión.

Leonardo Boff


viernes, 25 de noviembre de 2011

UNA OLA DE MARGINACIÓN EN EL PRIMER MUNDO

Una ola de marginación y de pobreza se está extendiendo por el primer mundo según se va desarrollando la crisis y los procesos de trasvase de dinero público hacia intereses privados se materializa, apoyados por los gobiernos. Mientras tanto se está llevando a cabo un proceso de concentración de la riqueza en muy pocas manos, sin precedentes. Les dejo con el siguiente artículo que aborda, con datos, este asunto. La situación de desamparo y de exclusión es palpable en la sociedad norteamericana, no obstante, encontrarán que muchos datos les resultan familiares y cercanos, peligroso síntoma de que las cosas en Europa van por el mismo camino. Una vez más la globalización del desempleo, de la deslocalización, de las desigualdades, de las penurias, la necesidad, el hambre y la miseria.

EE.UU. ¡Bienvenido al tercer mundo!
Viernes, 25 de Noviembre de 2011 Carlos Montero (La Carta de la Bolsa)

“Los Estados Unidos se parecen cada vez más a un país del tercer mundo. Los datos económicos indican una dura realidad que el debate político general evita. La evidencia sugiere que, sin reformas fundamentales, los EE.UU. se convertirán en una nación post-industrial y un nuevo país del tercer mundo en 2032”. Les suena extraño, veamos lo que argumentan los analistas de Seeking Alpha para afirmar esto: Las características fundamentales que definen a un país del tercer mundo son el alto desempleo, la falta de oportunidades económicas, los bajos salarios, la pobreza generalizada, la extrema concentración de la riqueza, la deuda pública insostenible, el control del gobierno por los bancos internacionales y corporaciones multinacionales, débil estado de derecho y las políticas contraproducentes del gobierno.

Todas estas características son evidentes en los EE.UU. de hoy en día.

Otros factores incluyen la mala salud pública, nutrición y educación, así como la falta de infraestructuras. La salud pública y la nutrición en los EE.UU., aunque se sitúan por debajo de los estándares europeos, están muy por encima de los de los países del tercer mundo. La educación pública norteamericana ahora se ubica detrás de países más pobres, como Estonia, pero sigue siendo superior a la de los países del tercer mundo. Mientras que infraestructuras en ruinas se pueden ver en ciudades de todo el país, la vasta infraestructura de los Estados Unidos no se puede comparar a un país del tercer mundo. Sin embargo, todos estos factores se deterioran rápidamente en una economía en declive.

El desempleo y la falta de oportunidades económicas

El desempleo es un problema de fondo, estructural en los EE.UU., es un desafío fundamental. El mercado laboral de EE.UU. está en una tendencia descendente de largo plazo debido a la globalización, es decir, la deslocalización de la fabricación, la externalización de puestos de trabajo y la desindustrialización.

La fuerza laboral de EE.UU. se ha reducido en aproximadamente el 6,5% desde su pico en el año 2000 y ahora sufre un desempleo crónico del 9,1%. A pesar de que la fuerza de trabajo creció en los años 1980 y 1990, y que las familias de doble ingreso se convirtieron en la norma, el tamaño de la fuerza laboral se está reduciendo debido a la falta de oportunidades económicas.

Oficialmente, el desempleo de larga duración es del 16,5% y los desempleados de larga duración (sin trabajo durante 27 semanas o más) son 5,9 millones, el 42,4% de los desempleados. Sin embargo, antes de la administración Clinton, las medidas del desempleo incluían a los trabajadores que ya no son contados como parte de la fuerza laboral. Utilizando los criterios pre-Clinton, el desempleo supera el 22%, sólo el 3% por debajo del peor momento (24,9%) de la Gran Depresión. En países con poblaciones de más de 2 millones de habitantes, Macedonia es el líder mundial con el 33,8% de desempleo, seguido de Armenia con un 28,6%, 27,3% en Argelia y la Franja de Gaza, con el 25,7%.

Para agravar aún más el problema del desempleo, toda una generación de jóvenes estadounidenses se están quedando atrás en términos de oportunidades económicas. Los préstamos para estudiantes excedieron del billón de dólares, mientras que la tasa de participación laboral de jóvenes entre 16 a 29 años que están trabajando o buscando trabajo, cayó a 48,8% en 2011, el nivel más bajo jamás registrado. Falta de oportunidades económicas entre los jóvenes, incluyendo a millones de graduados universitarios desempleados, es una característica de países como Túnez.

El deterioro estructural del mercado laboral de EE.UU. seguirá produciéndose, ya que los trabajadores estadounidenses se han fusionado en una fuerza laboral global en la que todavía no pueden competir directamente con países como China e India. En China, por ejemplo, el salario bruto, en términos de paridad de poder adquisitivo, es equivalente a aproximadamente $514 por mes, 57% por debajo del umbral de la pobreza en EE.UU. De acuerdo con el Instituto de Política Económica, el déficit comercial de EE.UU. con China por sí solo ha causado una pérdida de 2,8 millones de empleos en EE.UU. desde 2001.

La caída de los salarios reales y de los ingresos familiares

Los trabajadores son más pobres en términos de poder adquisitivo cuando el costo de la vida aumenta más rápidamente que los salarios. De hecho, si los ingresos del hogar se ajustan por inflación, las familias estadounidenses más pobres han crecido significativamente en los últimos diez años. En 2010, por ejemplo, el ingreso real medio por hogar cayó un 2,3%. Aunque el salario medio ha aumentado de manera constante en términos nominales, la disminución del poder adquisitivo es una realidad para la mayoría de los estadounidenses.

De acuerdo con el famoso economista Milton Friedman, “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”. En otras palabras, los precios suben cuando la oferta de dinero se incrementa más rápido que la población o la actividad económica sostenible. El crecimiento económico aparente que se crea a través de la expansión del crédito, es decir, mediante el aumento de la oferta de dinero, tiene un efecto estimulante temporal, pero también hace que los precios suban. La oferta de dinero real es una medida exacta de la inflación.

Aunque el IPC es suficiente para ilustrar la disminución de los salarios reales, el IPC no mide el costo de la vida de una manera realista. Según el economista John Williams, la inflación del IPC subestima sistemáticamente.

El ingreso real de los hogares estadounidenses se ha puesto de nuevo a los niveles de 1996, a pesar de que muchos hogares ahora tienen dos ingresos en lugar de uno. Las familias con dos ingresos representaron gran parte del aumento en el ingreso real medio por hogar durante los años 1980 y 1990, pero hoy, dos fuentes de ingresos son apenas algo mejores que un solo ingreso de hace tres décadas.

Mientras los salarios de EE.UU. y los ingresos familiares sigan cayendo en términos reales, la pobreza y la dependencia de los programas gubernamentales de asistencia seguirán aumentando

La pobreza es cada vez mayor

Según la Oficina del Censo de los EE.UU., la tasa de pobreza en los Estados Unidos se elevó a 15,7% en 2011, con 47,8 millones de estadounidenses que viven en la pobreza (1 de cada 6). La línea oficial de pobreza, determinada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., es de $22.314 para una familia de cuatro miembros. El número de familias que viven en la pobreza ha aumentado considerablemente desde 2006 y continúa en ascenso.

El Programa de Asistencia Nutricional del Departamento de Agricultura de los EE.UU., atendía a 45,8 millones de hogares en mayo de 2011. El programa ahora alimenta a 1 de cada 8 estadounidenses y casi 1 de cada 4 niños.

Concentración de la riqueza

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, advirtió que, “en última instancia, estamos interesados en los estándares de vida y en las tendencias de la distribución de la salud, los cuales, más importantes que las ganancias o los ingresos, representan una medida de la capacidad de los hogares para el consumo”.

En otras palabras, la concentración de la riqueza socava la base de consumidores de la economía, provocando una disminución del PIB y un aumento del paro, lo que reduce los niveles de vida. Obviamente, la riqueza total de la sociedad se reduce cuando la riqueza está muy concentrada, porque hay un menor nivel de actividad económica.

Los datos económicos de varias fuentes, entre ellas la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), muestran que la riqueza y los ingresos en los Estados Unidos se han ido concentrando cada vez más. El 1% de los estadounidenses poseen el 38,2% de los activos del mercado de valores.

Para ese 1% de los estadounidenses, los ingresos del hogar se triplicaron entre 1979 y 2007 y han seguido aumentando, mientras que la riqueza del hogar en los Estados Unidos se ha reducido en 7,7 billones de dólares. El coeficiente de Gini muestra la creciente disparidad en la distribución del ingreso.

En términos del coeficiente de Gini, los Estados Unidos se encuentran ahora en paridad con China y pronto superarán a México, un país todavía en desarrollo. Cabe señalar, por supuesto, que los EE.UU. siguen siendo un país mucho más rico en general. Si la tendencia actual continúa, sin embargo, los EE.UU. se asemejarán a un país del tercer mundo, en términos de la disparidad en la distribución del ingreso, en aproximadamente dos décadas, es decir, en 2032

Bienvenido al tercer mundo

Estados Unidos se está convirtiendo en un país postindustrial y neotercermundista. En parte como consecuencia del aumento del desempleo y la falta de oportunidades económicas, la caída de los salarios reales y los ingresos familiares, aumento de la pobreza y el aumento de la concentración de la riqueza, y a que el gobierno de EE.UU. se enfrenta a una crisis fiscal histórica. La influencia dominante de las empresas sobre el gobierno de los EE.UU., sobre todo por los grandes bancos, el debilitamiento gubernamental a nivel federal y las políticas destructivas de impuestos están agravando los problemas económicos que enfrenta Estados Unidos.

A menos que se implementen reformas estructurales o se produzca un colapso hiperinflacionista (debido a los problemas fiscales del gobierno de los EE.UU.), el deterioro de la economía de EE.UU. continuará y se acelerará. A medida que su economía continúa en descenso, la salud pública, nutrición y educación, así como la infraestructura del país, se deterioran visiblemente y el estado tercermundista de los Estados Unidos se hará evidente.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

SOMOS EL 99%

Un artículo digno de leer, publicado en El País y firmado por Joseph Stiglitz. Sin más les dejo con su lectura que espero sirva de reflexión.

La globalización de la protesta
JOSEPH E. STIGLITZ 06/11/2011

El movimiento de protesta que nació en enero en Túnez, para luego extenderse a Egipto y de allí a España, ya es global: la marea de protestas llegó a Wall Street y a diversas ciudades de Estados Unidos. La globalización y la tecnología moderna ahora permiten a los movimientos sociales trascender las fronteras tan velozmente como las ideas. Y la protesta social halló en todas partes terreno fértil: hay una sensación de que el "sistema" fracasó, sumada a la convicción de que, incluso en una democracia, el proceso electoral no resuelve las cosas, o por lo menos, no las resuelve si no hay de por medio una fuerte presión en las calles. En mayo visité el escenario de las protestas tunecinas; en julio, hablé con los indignados españoles; de allí partí para reunirme con los jóvenes revolucionarios egipcios en la plaza de Tahrir de El Cairo; y hace unas pocas semanas, conversé en Nueva York con los manifestantes del movimiento Ocupar Wall Street (OWS). Hay una misma idea que se repite en todos los casos, y que el movimiento OWS expresa en una frase muy sencilla: "Somos el 99%".

Este eslogan remite al título de un artículo que publiqué hace poco. El artículo se titula Del 1%, por el 1% y para el 1%, y en él describo el enorme aumento de la desigualdad en Estados Unidos: el 1% de la población controla más del 40% de la riqueza y recibe más del 20% de los ingresos. Y los miembros de este selecto estrato no siempre reciben estas generosas gratificaciones porque hayan contribuido más a la sociedad (esta justificación de la desigualdad quedó totalmente vaciada de sentido a la vista de las bonificaciones y de los rescates); sino que, a menudo, las reciben porque, hablando mal y pronto, son exitosos (y en ocasiones corruptos) buscadores de rentas.

No voy a negar que dentro de ese 1% hay algunas personas que dieron mucho de sí. De hecho, los beneficios sociales de muchas innovaciones reales (por contraposición a los novedosos "productos" financieros que terminaron provocando un desastre en la economía mundial) suelen superar con creces lo que reciben por ellas sus creadores.

Pero, en todo el mundo, la influencia política y las prácticas anticompetitivas (que a menudo se sostienen gracias a la política) fueron un factor central del aumento de la desigualdad económica. Una tendencia reforzada por sistemas tributarios en los que un multimillonario como Warren Buffett paga menos impuestos que su secretaria (como porcentaje de sus respectivos ingresos), o donde los especuladores que contribuyeron a colapsar la economía global tributan a tasas menores que quienes ganan sus ingresos trabajando.

Se han publicado en estos últimos años diversas investigaciones que muestran lo importantes que son las ideas de justicia y lo arraigadas que están en las personas. Los manifestantes de España y de otros países tienen derecho a estar indignados: tenemos un sistema donde a los banqueros se los rescató, y a sus víctimas se las abandonó para que se las arreglen como puedan. Para peor, los banqueros están otra vez en sus escritorios, ganando bonificaciones que superan lo que la mayoría de los trabajadores esperan ganar en toda una vida, mientras que muchos jóvenes que estudiaron con esfuerzo y respetaron todas las reglas ahora están sin perspectivas de encontrar un empleo gratificante.

El aumento de la desigualdad es producto de una espiral viciosa: los ricos rentistas usan su riqueza para impulsar leyes que protegen y aumentan su riqueza (y su influencia). En la famosa sentencia del caso Citizens United, la Corte Suprema de Estados Unidos dio a las corporaciones rienda suelta para influir con su dinero en el rumbo de la política. Pero mientras los ricos pueden usar sus fortunas para hacer oír sus opiniones, en la protesta callejera la policía no me dejó usar un megáfono para dirigirme a los manifestantes del OWS.

A nadie se le escapó este contraste: por un lado, una democracia hiperregulada, por el otro, la banca desregulada. Pero los manifestantes son ingeniosos: para que todos pudieran oírme, la multitud repetía lo que yo decía; y para no interrumpir con aplausos este "diálogo", expresaban su acuerdo haciendo gestos elocuentes con las manos.

Tienen razón los manifestantes cuando dicen que algo está mal en nuestro "sistema". En todas partes del mundo tenemos recursos subutilizados (personas que desean trabajar, máquinas ociosas, edificios vacíos) y enormes necesidades insatisfechas: combatir la pobreza, fomentar el desarrollo, readaptar la economía para enfrentar el calentamiento global (y esta lista es incompleta). En Estados Unidos, en los últimos años se ejecutaron más de siete millones de hipotecas, y ahora tenemos hogares vacíos y personas sin hogar.

Una crítica que se les hace a los manifestantes es que no tienen un programa. Pero eso supone olvidar cuál es el sentido de los movimientos de protesta. Son ellos una expresión de frustración con el proceso electoral. Son una alarma.

Las protestas globalifóbicas de 1999 en Seattle, en lo que estaba previsto como la inauguración de una nueva ronda de conversaciones comerciales, llamaron la atención sobre las fallas de la globalización y de las instituciones y los acuerdos internacionales que la gobiernan. Cuando los medios de prensa examinaron las reclamaciones de los manifestantes, vieron que contenían mucho más que una pizca de verdad. Las negociaciones comerciales subsiguientes fueron diferentes (al menos en principio, se dio por sentado que serían una ronda de desarrollo y que buscarían compensar algunas de las deficiencias señaladas por los manifestantes) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) encaró después de eso algunas reformas significativas.

Es similar a lo que ocurrió en la década de 1960, cuando en Estados Unidos los manifestantes por los derechos civiles llamaron la atención sobre un racismo omnipresente e institucionalizado en la sociedad estadounidense. Aunque todavía no nos hemos librado de esa herencia, la elección del presidente Barack Obama muestra hasta qué punto esas protestas fueron capaces de cambiar Estados Unidos.

En un nivel básico, los manifestantes actuales piden muy poco: oportunidades para emplear sus habilidades, el derecho a un trabajo decente a cambio de un salario decente, una economía y una sociedad más justas. Sus esperanzas son evolucionarias, no revolucionarias. Pero en un nivel más amplio, están pidiendo mucho: una democracia donde lo que importe sean las personas en vez del dinero, y un mercado que cumpla con lo que se espera de él.

Ambos objetivos están vinculados: ya hemos visto cómo la desregulación de los mercados lleva a crisis económicas y políticas. Los mercados solo funcionan como es debido cuando lo hacen dentro de un marco adecuado de regulaciones públicas; y ese marco solamente puede construirse en una democracia que refleje los intereses de todos, no los intereses del 1%. El mejor Gobierno que el dinero puede comprar ya no es suficiente.

martes, 8 de noviembre de 2011

CRISIS Y SOLIDARIDAD; DOS CONCEPTOS ANTAGÓNICOS

En esta crisis cada palo va a tener que aguantar su vela, lo único que impide que el desenlace se acelere es lo enmarañado y entrecruzado que está el mapa de la deuda a nivel internacional. Aquí tienen una muestra de la colaboración y la solidaridad entre países, todo un ejemplo de comportamiento.

El problema de Italia es que se dirige a una profunda recesión

Martes, 08 de Noviembre de 2011 Carlos Montero (La carta de la bolsa)

El diferencial del bono italiano a 10 años frente al bund alemán llegó ayer a superar la barrera de los 460 puntos básicos, por encima ya de la importante marca de los 450 pbs que podría desencadenar una subida de las garantías y catalizar una espiral de ventas. La rentabilidad sobrepasó el 6,60% y la marca psicológica del 7% - que algunos creen un punto clave que hace insostenible la dinámica de deuda en el medio plazo - ya está en el punto de mira de los inversores.

El Banco Central Europeo ha comprado tiempo marcando ciertas líneas de intervención en los mercados. Sin embargo, la presión vendedora del mercado ha provocado que el BCE acumule 80.000 millones de euros de deuda italiana y se acerque cada vez más a su límite de intervención.

“Las manos del BCE están atadas”, dice Ambrose Evans, en The Telegraph. El veto alemán y las limitaciones del tratado de la UE le impiden intervenir con la fuerza abrumadora que tiene un prestamista de último recurso genuino. El banco está en riesgo de sobre-extensión masiva sin un tesoro de la UE y sin una única entidad soberana que lo respalde.

Esta falta de un garante final que respalde todas las operaciones es un fallo imperdonable en la estructura institucional de la unión monetaria. Como argumenta el profesor de Berkeley, Brad DeLong, “la indiferencia absoluta ante la inestabilidad financiera - y mucho menos para el bienestar de los trabajadores y de las empresas que conforman la economía - es una ruptura radical con la tradición de los bancos centrales.”

Mario Draghi, en su debut como presidente del Banco Central Europeo, siguió obedientemente las directrices alemanas al decir que las compras de bonos sólo podrían estar justificadas si son “temporales”, “limitadas en la cantidad”, y comprometidas a restaurar “la transmisión monetaria”. Sería “absurdo” que el BCE intente reducir la rentabilidad de los bonos durante un largo periodo de tiempo.

Él no podía decir otra cosa, sobre todo como italiano que trata de seducir a un ejército de críticos alemanes. Los legisladores alemanes habían establecido días antes que el BCE debe retirar las compras de bonos existentes como condición para la aprobación del renovado fondo de rescate en el Bundestag.

Sin embargo, la maquinaria fiscal europea de rescate sigue siendo una ficción.

El mercado ha emitido ya su veredicto sobre los planes para “apalancar” el fondo de rescate europeo (FEEF) en 1 billón de euros para asegurar la “primera pérdida” sobre los bonos italianos y españoles, al ver que este plan tiene un riesgo que podría ser letal para la calificación AAA de Francia.

Los diferenciales de los bonos del FEEF a 5 años se han triplicado a 151 puntos básicos, dejando a Japón y a otros inversores que compraron en sus primeras etapas con unas grandes pérdidas. El fondo sufrió un varapalo al suspenderse una subasta la semana pasada, recortando la emisión desde 5.000 millones de euros a 3.000 millones por la falta de demanda.

Gary Jenkins de Evolution Securities, ha señalado que lo más alarmante es que el FEEF está sufriendo para acceder a los mercados de capitales. “Si las cosas siguen así, es probable que el fondo de rescate necesite un rescate”, dijo.

El intento europeo para ampliar la red de acreedores entre los países que poseen grandes reservas de divisas llegó casi al desprecio en Cannes y un serio correctivo por parte de Dilma Rousseff. “Yo no tengo la menor intención de contribuir directamente al fondo de rescate; si ellos no están dispuestos a hacerlo, ¿por qué tendría que hacerlo yo?”

Europa está recurriendo a tales numeritos porque sus países más ricos, sobre todo Alemania, todavía se niegan a hacer frente a las implicaciones de ruptura de una moneda que ellos mismos han creado.

“Podemos discutir sobre los detalles, pero la fórmula necesaria - si se desea salvaguardar la UEM -, implica sin duda, alguna forma de eurobonos, deuda conjunta, transferencias fiscales, y por supuesto, la revolución constitucional que va unida a todo esto”, dice Evans. “Con eso por lo menos se ganaría tiempo, aunque dudo que incluso la unión fiscal pueda cerrar alguna vez la brecha Norte-Sur.”

Las tribulaciones de Italia, tienen poco que ver con el drama paralelo de Grecia. El país se encuentra de repente en la mira de todos los inversores por la sencilla razón de que su economía se hunde en una recesión profunda.

Las implicaciones de una recaída en la zona del euro son terribles para Italia, ya están lidiando con una pérdida crónica del 40% en su competitividad laboral contra Alemania y un colapso del -70% en la inversión extranjera directa desde 2007.

Un informe realizado por los consultores italianos REF Ricerche advierte que Italia se mantendrá en recesión en 2012 y 2013. La misma caída económica es la que está causando el desajuste fiscal, no la falta de rigor presupuestario. “Lo que está minando la credibilidad de las cuentas públicas de Italia en el medio plazo es la falta de perspectivas de crecimiento”, dijo.

Sin embargo, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy continúan pidiendo a Italia que tome más medidas fiscales de austeridad aunque la economía italiana acelere su declive, y a pesar de que es uno de los pocos países en el club de la OCDE con un superávit presupuestario primario, y aunque su deuda pública y privada es sólo del 250% del PIB - muy por debajo de la de Holanda, Francia, Reino Unido, EE.UU. o Japón. Los dictados de la política de la UE se están desquiciando.

La crisis de Italia va a profundizarse, por razones fundamentales y no importa si está o no está Berlusconi en el gobierno. Es difícil ver cómo una misión política de la UE - disfrazada con ropas del Fondo Monetario Internacional - pueda lograr cualquier cosa más allá de inflamar el fervor patriótico italiano.

El ministro Roberto Calderoli (Liga Norte), cuando se le pidió el pasado fin de semana si “realmente vale la pena” permanecer en la Unión Europea, dio un indicio de, en última instancia, ha donde conduce esta equivocada euro-intromisión. “El Tratado de Lisboa tiene un montón de aspectos negativos, pero un buen punto: usted puede abandonar Europa”.

Fuentes: Ambrose Evans

jueves, 3 de noviembre de 2011

LA DEPRESIÓN SOCIAL A LA QUE LLEVA LA CRISIS ECONÓMICA NO ES INEVITABLE

Se siguen alzando las voces de algunos economistas para manifestar que las acciones que se están tomando para "solucionar" esta crisis, distan mucho de ser las únicas posibles. En este caso es el premio Nobel de economía Paul Krugman que como ya se indicó en este blog, (aquí) pone a Islandia como ejemplo de otro tipo de actitud de los poderes públicos hacia la sociedad. No obstante conviene recordar que incluso en Islandia fueron la opinión pública y las manifestaciones de los ciudadanos las que obligaron al gobierno a tomar otro tipo de soluciones más ecuánimes.


Islandia, el camino que no tomamos
PAUL KUGMAN 30/10/2011 (El País)

Los mercados financieros están celebrando el pacto alcanzado en Bruselas a primera hora del jueves. De hecho, en relación con lo que podría haber sucedido (un amargo fracaso para ponerse de acuerdo), que los dirigentes europeos se hayan puesto de acuerdo en algo, por imprecisos que sean los detalles y por deficiente que resulte, es un avance positivo.

Pero merece la pena retroceder para contemplar el panorama general, concretamente el lamentable fracaso de una doctrina económica, una doctrina que ha infligido un daño enorme tanto a Europa como a Estados Unidos.

La doctrina en cuestión se resume en la afirmación de que, en el periodo posterior a una crisis financiera, los bancos tienen que ser rescatados, pero los ciudadanos en general deben pagar el precio. De modo que una crisis provocada por la liberalización se convierte en un motivo para desplazarse aún más hacia la derecha; una época de paro masivo, en vez de reanimar los esfuerzos públicos por crear empleo, se convierte en una época de austeridad, en la cual el gasto gubernamental y los programas sociales se recortan drásticamente.

Nos vendieron esta doctrina afirmando que no había ninguna alternativa -que tanto los rescates como los recortes del gasto eran necesarios para satisfacer a los mercados financieros- y también afirmando que la austeridad fiscal en realidad crearía empleo. La idea era que los recortes del gasto harían aumentar la confianza de los consumidores y las empresas. Y, supuestamente, esta confianza estimularía el gasto privado y compensaría de sobra los efectos depresores de los recortes gubernamentales.

Algunos economistas no estaban convencidos. Un escéptico afirmaba cáusticamente que las declaraciones sobre los efectos expansivos de la austeridad eran como creer en el "hada de la confianza". Bueno, vale, era yo.

Pero, no obstante, la doctrina ha sido extremadamente influyente. La austeridad expansiva, en concreto, ha sido defendida tanto por los republicanos del Congreso como por el Banco Central Europeo, que el año pasado instaba a todos los Gobiernos europeos -no solo a los que tenían dificultades fiscales- a emprender la "consolidación fiscal".

Y cuando David Cameron se convirtió en primer ministro de Reino Unido el año pasado, se embarcó inmediatamente en un programa de recortes del gasto, en la creencia de que esto realmente impulsaría la economía (una decisión que muchos expertos estadounidenses acogieron con elogios aduladores).

Ahora, sin embargo, se están viendo las consecuencias, y la imagen no es agradable. Grecia se ha visto empujada por sus medidas de austeridad a una depresión cada vez más profunda; y esa depresión, no la falta de esfuerzo por parte del Gobierno griego, ha sido el motivo de que en un informe secreto enviado a los dirigentes europeos se llegase la semana pasada a la conclusión de que el programa puesto en práctica allí es inviable. La economía británica se ha estancado por el impacto de la austeridad, y la confianza tanto de las empresas como de los consumidores se ha hundido en vez de dispararse.

Puede que lo más revelador sea la que ahora se considera una historia de éxito. Hace unos meses, diversos expertos empezaron a ensalzar los logros de Letonia, que después de una terrible recesión se las arregló, a pesar de todo, para reducir su déficit presupuestario y convencer a los mercados de que era fiscalmente solvente. Aquello fue, en efecto, impresionante, pero para conseguirlo se pagó el precio de un 16% de paro y una economía que, aunque finalmente está creciendo, sigue siendo un 18% más pequeña de lo que era antes de la crisis.

Por eso, rescatar a los bancos mientras se castiga a los trabajadores no es, en realidad, una receta para la prosperidad. ¿Pero había alguna alternativa? Bueno, por eso es por lo que estoy en Islandia, asistiendo a una conferencia sobre el país que hizo algo diferente.

Si han estado leyendo las crónicas sobre la crisis financiera, o viendo adaptaciones cinematográficas como la excelente Inside Job, sabrán que Islandia era supuestamente el ejemplo perfecto de desastre económico: sus banqueros fuera de control cargaron al país con unas deudas enormes y al parecer dejaron a la nación en una situación desesperada.

Pero en el camino hacia el Armagedón económico pasó una cosa curiosa: la propia desesperación de Islandia hizo imposible un comportamiento convencional, lo que dio al país libertad para romper las normas. Mientras todos los demás rescataban a los banqueros y obligaban a los ciudadanos a pagar el precio, Islandia dejó que los bancos se arruinasen y, de hecho, amplió su red de seguridad social. Mientras que todos los demás estaban obsesionados con tratar de aplacar a los inversores internacionales, Islandia impuso unos controles temporales a los movimientos de capital para darse a sí misma cierto margen de maniobra.

¿Y cómo le está yendo? Islandia no ha evitado un daño económico grave ni un descenso considerable del nivel de vida. Pero ha conseguido poner coto tanto al aumento del paro como al sufrimiento de los más vulnerables; la red de seguridad social ha permanecido intacta, al igual que la decencia más elemental de su sociedad. "Las cosas podrían haber ido mucho peor" puede que no sea el más estimulante de los eslóganes, pero dado que todo el mundo esperaba un completo desastre, representa un triunfo político.

Y nos enseña una lección al resto de nosotros: el sufrimiento al que se enfrentan tantos de nuestros ciudadanos es innecesario. Si esta es una época de increíble dolor y de una sociedad mucho más dura, ha sido por elección. No tenía, ni tiene, por qué ser de esta manera.

martes, 25 de octubre de 2011

DESMONTANDO EL ESTADO DEL BIENESTAR III: LO LLAMARÁN FLEXIBILIDAD

Sin más comentarios les dejo con el siguiente artículo de como se está construyendo el "nuevo modelo".

Por qué lo llaman flexibilidad de gestión


Viernes, 21 de Octubre de 2011 Santiago Niño Becerra (La Carta de la Bolsa)

Lo he utilizado anteriormente, ya, pero es que es genial: “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?” (Manuel Gómez Pereira, 1993). Uso de nuevo el título porque va como anillo al dedo al plan que el Gobierno de la Generalitat de Catalunya está estudiando para la sanidad catalana: un giro copernicano a un modelo que hoy se considera agotado pero que hace cinco años era aplaudido y ensalzado. ¿Qué ha sucedido?, ¿qué ha pasado?.

El Gobierno de la Generalitat de Catalunya, pienso, no hace sino seguir la senda que empezó Ms. Thatcher en The UK en los años 80, una senda que tiene muchos caminos laterales y muchos vericuetos que hacen desandar lo andado, pero una senda que lleva una dirección única: reducir el peso del gasto público en, en este caso, la sanidad. Y no, no pienso que sea por afán de lucro: para dar de ganar ‘a sus amigos’, la razón por la que Gobiernos de distintos países y regiones han abordado tal reducción: recordemos la Agenda 2010 de Gerhard Schröder en Alemania, es pura y simplemente porque el modelo de protección social está dejando de ser necesario y, a la vez, se está tornando crecientemente más caro, es decir, más absorbedor de gasto público, un gasto público que se ha de nutrir de ingresos públicos (aunque en estos últimos tiempos se haya estado nutriendo, en gran medida, de deuda).

No pilla de nuevo, no, los ecos de cambios vienen de atrás, de meses atrás: lo vimos en Portugal, en Castilla La Mancha, nuevamente en Portugal, aquí, en Catalunya, en una conferencia que el Conseller de Economía pronunció hace unas semanas, una conferencia crucial para entender la tendencia que-está-viniendo. (Hice una mención a tal charla en una reciente colaboración en L’Econòmic (aquí). Está en catalán, pero se entiende: estas cosas siempre se entienden).

La tendencia …, y, ¿qué tendencia es esa?. El modelo de protección social (educación universal y gratuita, sanidad general y completa, pensiones de jubilación, subsidio de desempleo, subvenciones y ayudas diversas, …), fue puesto en marcha tras la II Guerra Mundial por dos razones: 1) para evitar que una miserizada clase obrera escuchara cosas no convenientes y que de resultas de eso se rebotara, y 2) para contribuir al crecimiento a través del gasto público. A los-que-tenían les costó algo: impuestos director progresivos, pero se les dejó abierta una puerta: los paraísos fiscales, y a los que tenían menos se les vendió que eso que tenían que pagar de más sería para el bien común. Además algo jugaba a favor del esquema: el modelo exigía el pleno empleo de los factores productivos por lo que la gente pagaba impuestos; además la esperanza de vida era la que era: mucho menor que ahora; y la tecnología médica tenía el nivel de desarrollo que tenía: de museo en comparación con el actual. Hoy nada de eso se cumple.

La clase obrera da igual lo que oiga porque, entre otras razones, como se le ha permitido que accediese a muchas cosas, tiene miedo a perderlas; por otro lado, cada vez hace falta menos gente para producir lo que sea, por lo que del pleno empleo, na-de-na; pero si cada vez menos gente es necesaria la recaudación fiscal desciende, sin embargo la esperanza de vida aumenta, y el coste de la tecnología médica cada vez es mayor. En USA, que son muy listos, ya lo vieron en los años 30: Roosevelt instauró las pensiones de jubilación, pero aunque se consideró incluir la asistencia médica, al final se dejó fuera, y Johnson, en su Great Society ni se lo planteó. En Europa, sí, por lo que ahora hay que desmontar todo eso, y en España también, aunque al modelo de protección social llegamos con retraso (como en todo), y más si cabe porque los problemas de ingresos son mayores y más lo serán.

Le llaman, le llamarán, ‘reestructuración’, ‘reorganización’, ’gestión eficiente del gasto’, ‘racionalización de las coberturas’, ‘flexibilización de las prestaciones’, y de mil maneras más, y eso que se dice que se va a hacer se hará, y el modelo, en este caso el de la sanidad pública, estará más organizado, será más racional, se flexibilizará, pero el nivel de atención del usuario descenderá, ¿por qué lo digo?, pues porque en todos los sitios y lugares en los que se ha afrontado un proceso como este ha sucedido; lo que no quiere decir que no tuviese que hacerse, ni que la atención que esos usuarios recibían tuvieran que recibirla; pero descenderá, seguro, y quienes puedan pagar otras sanidades complementarias las pagarán, y quienes no puedan no lo harán, lo que tampoco quiere decir que no tenga que ser así: ¿no se está acabando con la redistribución?.

Tremendo, ya. Hemos tenido algo, hemos disfrutado de algo que pagábamos (aunque de media se recibía más de lo que se daba), que ya ni es posible, ni es necesario, ni es deseable. Llegados a este punto la pregunta es donde se halla el límite a este modo de hacer, perdón, donde será establecido el límite. Por ejemplo, ¿a toda la población se le tiene que garantizar la misma esperanza de vida?. No se escandalicen: esas preguntas se plantearán. Insisto: ¿donde será establecido el límite?.

Y el 21,8% de la población censada en España es pobre: el INE ayer. Los primeros cálculos fiables sobre la dimensión de la pobreza en España datan de 1982: el 20%. Nunca en España la tasa de pobreza ha descendido por debajo del 18%, ¿ni cuándo ‘España iba bien’?, no, ni entonces. De forma reiterada, vaya bien España o vaya peor, un español de cada cinco es pobre, claro, que ahora es peor: lo es uno de cada 4,6.

(Pienso que el presidente de la CEOE se equivoca: mucho: el que la salida de una empresa del factor trabajo no necesario sea barata (o gratis), no garantiza en absoluto que la demanda de trabajo sea mayor. En el 2007, con la legislación laboral que ahora las patronales demonizan y que el Gobierno -cualquiera- está de acuerdo en desguazar, España alcanzó la tasa de paro más reducida de la Historia reciente (era ficticia, ya, pero esa y todas las demás: el subempleo); ¿cómo se explica eso con el argumento de abaratar el despido?. Más. En USA, país en el que el despido es libre y ultrabarato para la gente de a pie, la realidad del desempleo ha alcanzado cotas calificadas de drama nacional por el presidente de la FED: el 50% de las personas desempleadas en USA son parados de larga duración; ¿qué explicación se da a eso desde la óptica del abaratamiento del despido?.

¡No, no y no!, se contrata a quien se necesita y la precarización y el abaratamiento de las condiciones laborales no incrementan la demanda de trabajo, sólo llevan al mantenimiento de modelos productivos de bajo valor en los que la competencia en costes bajos permita la supervivencia de subsectores en el borde de la marginalidad, de eso, en España, en nuestro turismo sabemos mucho.

Es muy posible que la CEOE consiga la indemnización de 12 días por año trabajado, pero la demanda de trabajo no crecerá porque eso depende de otras cosas, de cosas que España no cumple ni puede cumplir, y la CEOE lo sabe).

domingo, 9 de octubre de 2011

LO QUE MUCHA PERSONAS CON SENTIDO COMÚN PENSAMOS DE LA ECONOMÍA, DICHO POR UN PREMIO NOBEL

La cura para la economía

Joseph E. Sticlitz 09/10/2011 (El País)

La crisis económica iniciada en 2007 continúa; mientras tanto, una pregunta obvia ronda las cabezas de todos: ¿por qué? Si no logramos una mejor comprensión de las causas de la crisis no podremos implementar una estrategia eficaz de recuperación. Y por el momento no tenemos ni lo uno ni lo otro.

Se nos dijo que fue una crisis financiera y que por eso los Gobiernos de ambos lados del Atlántico se concentraron en los bancos. Se nos aseguró, además, que los planes de estímulo eran un paliativo temporal necesario para pasar el mal momento, hasta que el sector financiero se recuperara y resurgiera el crédito privado. Pero mientras el sector bancario tiene otra vez su rentabilidad y sus bonus, el crédito no se ha recuperado, a pesar de que los tipos de interés a corto y largo plazo están en mínimos históricos.

Los bancos aseguran que lo que restringe el crédito es la falta de acreedores fiables, producto del mal estado de la economía. Y algunos datos clave indican que tienen razón, al menos en parte. Las grandes empresas atesoran unos cuantos billones de dólares en reservas de efectivo, o sea, que no es la falta de dinero lo que les impide invertir y tomar trabajadores. Pero para algunas empresas pequeñas, quizá para muchas, la situación es muy diferente: están tan necesitadas de fondos que no pueden crecer, y muchas se ven obligadas a menguar.

Sea como sea, la inversión empresarial en términos generales (sin contar la construcción) está otra vez en un 10% del PIB (antes de la crisis era del 10,6%). Con el excedente que hay en el sector inmobiliario, no es de esperar que la confianza vuelva pronto a los niveles de antes de la crisis (independientemente de las medidas que se tomen en relación con el sector bancario).

El factor evidente que precipitó la crisis fue la imprudencia imperdonable del sector financiero, sumada a la insensatez de una desregulación que le dio rienda suelta. La herencia que nos dejó (excedente en el sector inmobiliario y hogares demasiado endeudados) dificulta todavía más la recuperación.

Pero la economía ya se encontraba muy mal antes de la crisis, y la burbuja inmobiliaria no hizo más que ocultar sus debilidades. Si no se hubiera inflado la burbuja para estimular el consumo, se habría producido una enorme escasez de demanda agregada. Lo que ocurrió, en cambio, fue que la tasa de ahorro personal se redujo a apenas el 1%, mientras que el 80% de los estadounidenses menos pudientes gastaban cada año aproximadamente el 110% de sus ingresos. Incluso si el sector financiero se recuperara completamente y estos estadounidenses pródigos no hubieran aprendido nada sobre la importancia del ahorro, su consumo no superaría el 100% de sus ingresos. Así que todos los que hablan de un regreso del consumo (incluso después del desendeudamiento) viven en un mundo de fantasía.

Es cierto que para una recuperación económica era necesario poner en orden el sector financiero, pero esto no es suficiente. Para comprender las medidas que hay que tomar debemos entender los problemas que afectaban a la economía antes de la crisis.

En primer lugar, EE UU y el mundo fueron víctimas de su propio éxito. El acelerado aumento de la productividad en el sector industrial superó el crecimiento de la demanda, lo que supuso una reducción del nivel de empleo en ese sector. Esto implicaba un desplazamiento de mano de obra al sector de los servicios.

El problema es similar al que se presentó a principios del siglo XX, cuando un rápido crecimiento de la productividad en el sector agrícola obligó a la mano de obra a mudarse de las áreas rurales a los centros fabriles urbanos. Con una caída de los ingresos agrícolas superior al 50% entre 1929 y 1932, era de esperar que se produjera una migración a gran escala. Pero los trabajadores quedaron atrapados en el sector rural porque no tenían recursos para trasladarse, y la caída de sus ingresos debilitó de tal modo la demanda agregada que el desempleo industrial y urbano se disparó.

La necesidad que tienen EE UU y Europa de retirar mano de obra del sector industrial se agrava por el cambio de las ventajas comparativas: además de que hay un límite global para la cantidad de empleos fabriles, una proporción mayor de esos puestos de trabajo se irá a otros países.

Mientras tanto, la globalización fue uno de los factores (aunque no el único) que contribuyeron a que surgiera el segundo problema clave: el aumento de la desigualdad. Como una parte de los ingresos se trasladó de personas que los gastan a personas que no los gastan, la demanda agregada se redujo. Asimismo, el enorme encarecimiento de la energía derivó poder adquisitivo de EE UU y Europa a los países productores de petróleo, que al darse cuenta de la volatilidad de sus precios eligieron acertadamente ahorrar gran parte de esta renta.

El tercer y último problema que contribuye a la debilidad de la demanda agregada global es la masiva acumulación de reservas en divisa extranjera por parte de los mercados emergentes (que en parte es una reacción a los errores cometidos por el Fondo Monetario Internacional y el Tesoro de EE UU en el manejo de la crisis asiática de 1997 y 1998). Al darse cuenta de que la falta de reservas los ponía en riesgo de perder la soberanía económica, muchos países se dijeron: "Nunca más". Pero si bien la acumulación de reservas los protegió (acumulación que en las economías emergentes y en vías de desarrollo actualmente anda por los 7,6 billones de dólares), el dinero que se destina a reservas es dinero que no se gasta.

En cuanto a la solución de estos problemas subyacentes, ¿dónde nos encontramos? En relación con el primero, como los países que acumularon grandes reservas pudieron capear mejor la crisis económica, el incentivo a seguir acumulando aumenta todavía más. Paralelamente, los banqueros tienen otra vez sus bonus, pero los trabajadores ven cómo sus salarios pierden valor y sus horas de trabajo se reducen, lo que amplía la brecha de ingresos. Encima, EE UU no se ha librado de su dependencia del petróleo. Este verano [del hemisferio norte] el precio del petróleo volvió a subir por encima de los 100 dólares por barril (y todavía se mantiene alto), lo que significa una nueva transferencia de divisas a los países exportadores de petróleo. Mientras tanto, la transformación estructural de las economías avanzadas, necesaria para poder retirar mano de obra de los sectores industriales tradicionales, avanza muy lentamente.

El Estado es un actor protagonista en la financiación de los servicios que necesita la gente, por ejemplo, la educación y la atención de la salud. Y para restaurar la competitividad en Europa y EE UU, los programas de educación y formación con fondos estatales serán fundamentales. Pero a ambos lados del Atlántico se optó por la austeridad fiscal, con lo que prácticamente está garantizado que la transición de esas economías será lenta.

La receta para el mal que aqueja a la economía global se deduce inmediatamente a partir del diagnóstico: hacen falta sólidos programas de gasto público que apunten a facilitar la reestructuración, promover el ahorro energético y reducir la desigualdad; y junto con esto, una reforma del sistema financiero internacional que cree alternativas a la acumulación de reservas.

Tarde o temprano, los líderes mundiales (y los votantes que los eligen) se darán cuenta de que es así, ya que, conforme las perspectivas de crecimiento sigan empeorando, no les quedará otra alternativa. ¿Pero cuánto sufrimiento deberemos soportar hasta que eso ocurra?

ANÁLISIS DE LA DEUDA EUROPEA

Estimado lector; en este proceso sin fin de trasvase de dinero público a manos privadas, estamos cerca de ver el enésimo capítulo.

Llevamos salvando a la banca desde 2007, cuando empezaron los problemas de liquidez en el sector financiero y los bancos centrales se aprestaron a proporcionar raudales de dinero barato para las entidades financieras, cosa que no han hecho con los países necesitados de recursos económicos para recuperar el pulso de su economía.

Una riada de expertos han hecho estudios y análisis para determinar las medidas que en forma de recortes sociales de todo tipo, se tienen que tomar en los países afectados para garantizar que los deudores terminen pagado su deuda o la mayor parte de ella. Deuda que crece cada vez más debido principalmente a dos factores: en primer lugar a los altos intereses, que incluso cuando hay rescates se les impone pagar, y en segundo termino debido al ahogamiento de la economía, que languidece al no contar con recursos suficientes para promover un crecimiento interno y haber desaparecido el estímulo externo, debido a la ola de austeridad que recorre el mundo.

Estamos dando pasos hacia un nuevo sistema por agotamiento del actual, con la resistencia de quienes controlan los recursos económicos, que imponen un tempo a su medida con acciones encaminadas no sólo a mantener su hegemonía sino a aumentarla, con la inestimable ayuda de sus acólitos políticos y de unos medios de comunicación cada vez más intervenidos que difunden las 24 horas del día el pensamiento único, mediante la retransmisión incesante de consignas, sin hablar de lo que realmente está pasando y entreteniendo a la población con fútbol y telebasura.

Mientras tanto el resto de la sociedad soporta toda la carga de la deuda creciente en forma de empobrecimiento y miseria. Además nos dicen que es necesario y que no se pueden hacer las cosas de otra manera.

Mientras me pregunto; ¿Para que nos sirven a los ciudadanos las rémoras de las televisiones autonómicas? ¿Para que nos sirve todo el entramado de instituciones públicas, estratificadas, sobredimensionadas y con duplicidad de funciones para dar de comer, y muy bien por cierto, a tanto tonto útil y tanto estómago agradecido? ¿Es realmente necesario degradar la sanidad pública y la educación publica como se está haciendo? ¿Si es realmente necesario, para los interés de quién? ¿A que tipo de tropelías se va a someter a la población cuando realmente haya que hacer frente al pago o renovación del grueso de la duda?

Les dejo con un interesante artículo publicado en La Carta de la Bolsa, en el que se disecciona la situación de la deuda en Europa, como está distribuida entre países y algunas interesantes conclusiones.

Nota: De interesante lectura La alianza impía

La deuda de nunca acabar


Viernes, 07 de Octubre de 2011 Santiago Niño Becerra

Hace unos días un lector me remitió un link verdaderamente interesante. Con él se accede a un gráfico interactivo elaborado por Reuters que recoge la exposición de las entidades financieras de los países indicados a la deuda total de Grecia, España, Irlanda, Italia y Portugal. Yo lo que he hecho es trabajar un poco los números que se obtienen del gráfico, y lo que sale son dos cuadros acongojantes. (El link lo tienen aquí).

En este cuadro, que llamaremos Cuadro 1, tienen la exposición total de las entidades financieras de los países que figuran a la izquierda a las deudas totales de los países cuyo nombre figura en la primera fila del cuadro, expresadas en miles de millones de dólares y a 31 de Marzo del año en curso.

En este otro, que denominaremos Cuadro 2, lo que tenemos es la exposición de las entidades financieras de los países de la columna de la izquierda a las deudas pública, de las entidades financieras y de familias más empresas de los países antes referidos, en las mismas unidades y a la misma fecha que dichas para el Cuadro 1.

¿Qué conclusiones pueden extraerse de ambos cuadros?.

De entrada, lo evidente: Cuadro 1: Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia deben a entidades financieras de los países señalados la friolera de más de dos billones de dólares: el PIB de España de dos años. Pero eso puede leerse de otra manera, ¡no!, debe leerse de otra manera: entidades financieras de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Suiza, Estados Unidos, España y Japón tienen pendientes de cobro más de dos billones de dólares, a no ser que se los vendan a alguien. Una cifra mareante, sí.

Más. Del Cuadro 1 se deduce que de los cinco países emisores de deuda total contemplados, del que más deuda tiene Alemania es de España: el 34,1%; Francia de Italia: nada menos que el 61,1%; Reino Unido de Irlanda: 39,3%; Italia de España: 58,8%; USA de Irlanda: 33,6% y también de España: 33,1%; Suiza, de España: 37,9%; España, como ya era sabido, de Portugal: el 65,4%; y Japón de Italia: el 45,4%. ¿Qué quiere decir esto?, pues que muchas entidades bancarias están expuestas a la deuda de España, y que España tiene un problema gordo con Portugal y Francia con Italia.

Más aún. Como ven en el Cuadro 2 la exposición de las entidades financieras de los países relacionados se reparte entre deuda pública, deuda de entidades financieras y deuda de empresas no financieras y familias, pues bien esos más de dos billones que deben los PIIGS se reparten del modo siguiente: el 19,6% corresponde a la deuda pública, el 20,9% a la deuda de entidades financieras y el 59,5% al resto de deuda privada, resto del que, por otras informaciones, la deuda de las empresas se lleva la mayor parte. Es decir eso de que ‘la culpa es de la deuda pública’ se demuestra un absoluto y completo mito.

Pero ese mito abre la puerta a una habitación en la que es la deuda privada la que sobresale muy mucho por encima de la pública. En Grecia, el país que hoy está en el ojo de todos los huracanes, la deuda pública representa el 32,4% de la cantidad que de su deuda tienen las entidades financieras de los países indicados, mientras que la privada supone el 67,6%. O en España, donde día sí y día también se nos está abrasando con la deuda pública: sólo es el 16,7% de ese total alcanzando la privada el 83,3%. O Italia donde la primera representa el 29,1% y la privada el 70,9%.

¿Qué significa lo anterior?, pues que la cosa es mucho más grave de los que hasta ahora nos han contado. Si el gran deudor fuese el Sector Público, tijeras-hacha-podadora al gasto público y punto final, y si tienen que cerrar hospitales y todas las carreteras han de ser de peaje, pues que la gente se aguante, con hacer un pacto de sangre entre los políticos y sacar al ejército a la calle a que se cargue al que proteste se acabó el problema, y el Tribunal de Derechos Humanos que se vaya al cine; pero resulta que los endeudados son fundamentalmente las empresas y las entidades financieras y las familias: lo micro, lo-que-hace-que-no-se-pare-la-máquina, lo que mantiene viva la llama, y es aquí donde se ha agotado la capacidad de endeudamiento, por lo que, teniendo en cuenta que el consumo-de-todo es el motor de nuestro modelo (aún lo es) el problemón que tenemos es mayúsculo. Ya, ya: por eso esta es una crisis sistémica.

Más. De todos los países cuyas entidades financieras están expuestas y sobre el total de deuda contemplada -Cuadro 2-, las más pilladas son las entidades financieras francesas: tienen el 32,6%, a la zaga se hallan las alemanas con el 25,3%, a más distancia las británicas: el 16,9%. Ya, este porcentaje sólo tiene significado si los deudores no pagan, claro, por eso lo digo: ese porcentaje marca los efectos del tortazo en caso de impago. Separando por tipos de deuda, de los países contemplados Francia es la que tiene más deuda pública: el 40,2% del total, Alemania quien más deuda de entidades financieras acumula: el 38,3%, y nuevamente Francia acapara la mayor cantidad de deuda de familias y empresas: el 38,3%. Efectivamente: Francia se lleva la palma.

Los PIIGS deben a entidades financieras de ocho países más de dos billones, casi un billón y medio a tres: Alemania, Francia y Reino Unido, lo que es lógico: europeos debiendo a europeos; y de esos más de dos billones el 65,5% es debido por dos países: España e Italia. Bien, ahora viene lo mejor: a Grecia, con todo el megafollón que ha liado, tan sólo le corresponde el 5,5% de esos más de dos billones. Si Grecia con ese ridículo 5,5% ha liado la que ha liado, ¿se imaginan la que pueden liar España e Italia?.

Otra cosa interesante que ponen los números de manifiesto es que bien cierto es lo de cardar la lana y llevar la fama. Tomando como patrón a Grecia, el tamaño de la economía de Irlanda equivale al 0,54 veces la de aquella y la de Portugal a 0,78, sin embargo, el volumen de la deuda irlandesa en poder de las entidades financieras de los países enumerados es 3,51 veces la griega y la portuguesa 1,73 veces. Algo no cuadra, ¿verdad?, o sí. ¿Y qué pasa con España e Italia?, pues que la economía española es 4,3 veces mayor que la griega y la exposición a su deuda por las entidades financieras de los países referidos 4,95 la de aquella, bueno, existe una cierta relación, mucho mayor que en el caso de Italia: una economía 5,57 veces la griega pero con una deuda 6,91 veces superior.

Ya, todo lo anterior dice que las entidades financieras de Alemania, Francia y Reino Unido, fundamentalmente, tienen contraído un riesgo de narices con los PIIGS, y que estos deben la tira a las entidades financieras de aquellos, pero no dice lo principal: ¿podrán pagar los deudores a sus acreedores?. En cualquier caso eso no pueden responderlo estos cuadros.

Yo, si me lo permiten, me quedo con una cifra: ‘más de dos billones’: redonda, oronda, circular; la monda, vaya, sobre todo con la que está llegando.

(Si el FGDx3 va a nutrir al FROB habrá menos EUR para garantizar los sdos. de las ctas. de los cltes. de las entidades, ¿no?).


domingo, 2 de octubre de 2011

LA PRÓXIMA GRAN BURBUJA ESTÁ EN CHINA

Parece que en esta mal llamada segunda recesión -realmente es una etapa más dentro de la desarticulación por agotamiento del sistema- si finalmente se produce, y todo parece indicar que así será. China y el resto de los emergentes no van a poder esquivar el golpe ni amortiguar los efectos en otras economías. El siguiente artículo publicado en La Carta de la Bolsa es un reflejo de lo que comento.

China salta a la palestra y el miedo entra en los inversores

Viernes, 23 de Septiembre de 2011 Carlos Montero

El pasado lunes señalaba que por el mercado subyacía una gran sombra a la que pocos analistas hacían caso, deslumbrados por el gran foco de la crisis griega: la economía china. Pues bien, ayer saltó a las primeras planas de todos los flashes económicos después de que el dato preliminar elaborado por HSBC del índice de gestores de compra - PMI, por sus siglas en inglés - del sector manufacturero descendiera en septiembre hasta 49,4 desde el dato final de 49,9 en agosto. Por el mercado se estaba rumoreando que el dato podría escalar hasta 52. La caída del PMI ha reavivado los temores a una fuerte ralentización económica en China debido al debilitamiento de la demanda externa de productos chinos y a varias medidas de endurecimiento en el país asiático. Y esto se puede amplificar si finalmente, como creo, Estados Unidos y Europa entran en recesión. La pregunta está clara ¿podrá China esquivar de nuevo la recesión de los países desarrollados?

Para ponernos en situación retomamos los orígenes de la última recesión mundial, de la mano del influyente articulista Ambrose Evans.

Mientras sucedía, pocos se dieron cuenta que el “Efecto China” estaba provocando burbujas de crédito en todas partes, y que la variante en Europa era aún más perniciosa, porque los bancos estaban más apalancados, con responsabilidades mucho mayores, y la estructura de la UEM hizo que el daño se concentrara en los estados más débiles, sin ninguna política de defensa contra un colapso soberano.

Por el “Efecto China”, Evans quiere decir el tsunami comercial asiático que inundó los mercados occidentales y provocó la contención de los precios, desde zapatos y ropa, hasta lavadoras y paneles solares. Esto encandiló a los bancos centrales occidentales para que ejecutaran políticas monetarias super laxas durante veinte años y disfrazó la acumulación de burbujas de activos peligrosos.

A esto se le unió una “superabundancia de ahorro” en Asia, como lo llama Ben Bernanke. Las potencias emergentes acumularon 10 billones de dólares de reservas, ya sea porque las mantienen para obtener mayor cuota en el comercio mundial, o porque su estructura económica y social se ha orientado hacia el mercantilismo y la producción en exceso.

La tasa de consumo en China ha caído al 36% del PIB desde el 48% de la década de los 90. Las bibliotecas universitarias están llenas de tesis de doctorado tratando de explicar por qué. Algunos postulan la teoría del bienestar, con el argumento de que los ciudadanos de mayor edad deben ahorrar porque no tienen casi pensiones y para el gasto en salud. Otros dicen que China ha movilizado frenéticamente la infraestructura y la fabricación para ganar tiempo y contener la ira de los 200 millones de trabajadores migrantes.

Sea lo que sea: simplemente es que hay demasiada inversión mundial y poco consumo. El sistema está desquiciado.

El exceso de ahorro inundó los mercados mundiales de bonos, especialmente los mercados de la UEM, ya que los bancos centrales asiáticos diversificaban sus reservas en euros. Los fondos de pensiones se vieron obligados a buscar una mejor rentabilidad en activos y países de mayor riesgo.

Esta es la razón por la que Grecia fue capaz de financiarse vendiendo bonos a 10 años tan solo 26 puntos básicos por encima de los bonos alemanes, y España vender bonos a un precio más barato que en Alemania en los máximos del boom. O la razón por la que 1,8 billones de deuda pública en Italia no parecían ser un problema. Se escondieron todos los pecados.

El dinero era casi gratis para todos. Y lo pidieron Estados Unidos, Reino Unido, Islandia y también la eurozona. Pero al final China, en última instancia, será una víctima de su propia estructura, y aquí es donde estamos ahora. Estamos viendo el acto III de desenlace de esta obra. El mundo tendrá que sajar la herida producida por la deuda asiática antes de limpiar el camino para un nuevo ciclo de crecimiento mundial.

Los hechos son simples. China esquivó la gran contracción de 2008-2009 dando rienda suelta al crédito en una escala masiva.

El subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional y ex-funcionario chino, Zhu Min, ha comentado que existe un riesgo potencial importante en China. Zhu dijo que China ha duplicado la proporción de préstamos desde por debajo del 100% del PIB antes de la crisis de Lehman hasta el 200% de ahora. Para poner esto en perspectiva, Fitch ha encontrado que Estados Unidos elevó su crédito en solo un 42% del PIB en el periodo de cinco años antes de que explotara la burbuja inmobiliaria. En Japón repuntó un 45% del PIB antes del crash del Nikkei y un 47% antes de la crisis de Corea.

La construcción de viviendas se está ejecutando a un 10% del PIB, en la misma tasa que en la burbuja de España de finales de 2006, y mucho más alto que Corea y Japón. La agencia Fitch dijo en julio que el crecimiento del crédito todavía estaba en una pauta del 38% durante este año, si se incluye financiación fuera de libros. “El apalancamiento es mayor de lo que parece. El sistema bancario chino es el más grande y de más rápido crecimiento, pero en general poco capitalizado respecto al resto de mercados emergentes”, dijo el autor del informe, Charlene Chu. La rentabilidad económica de cada uno de los yuanes adicionales de crédito se derrumbó desde el 0.75% al 0.18% después de Lehman. Aún no se ha recuperado totalmente.

“Todo el mundo necesita reducir sus expectativas sobre China”, dijo Lee Kaifu, el magnate de software del país. “Hay una amenaza aún más grande que un doble recesión mundial, y es una recesión prolongada, sin crecimiento y con políticas muy limitadas para luchar contra ella. Ya estamos en ella.”
Cheng Siwei, presidente de Foro Internacional de Finanzas de Beijing y ex vicepresidente del Comité Permanente del Partido Comunista, dijo que China está entrando en un período muy duro ya que el crecimiento se encuentra limitado por la inflación, paralizando al banco central. “La tasa de inflación y la tasa de crecimiento están en conflicto entre sí: es muy preocupante”, dijo. China se enfrenta al tipo de estanflación incipiente que afectó a Occidente en la década de 1970. Las cosas han llegado al punto de que incluso un ligero golpe en los frenos del banco central de China - frenando el crédito - es ya una amenaza para un aterrizaje forzoso (hard landing) de la economía.

Cheng dijo que las autoridades locales habían acumulado 1,7 billones de dólares de deuda, en su mayoría usando vehículos financieros. Esto volverá a aparecer. “El endurecimiento de la política monetaria está creando una gran cantidad de dificultades y causando impagos. Esta es nuestra versión de las subprime americanas y el gobierno se lo está tomando muy en serio”, dijo.

La gran cuestión que divide a los analistas es si veremos también una cadena de impagos en el sector inmobiliario. Lo que parece indudable es que estamos en una burbuja. El ratio precio de la vivienda respecto a los ingresos se encuentra entre el 16-22% en la ciudades del este de Shenzen, Shanghai, Beijin y Tianjin. Estos múltiplos son extremos vistos en el techo del boom estadounidense.

La revista Caixin Magazine informa que el promotor inmobiliario Guangzhoy R&F Properties está rebajando el precio de las viviendas en un 20% y otros promotores pueden seguir el mismo camino muy pronto.

China no es inmune a una ralentización económica global. Su política de represión del yuan frente al dólar y al euro no se ha podido esterilizar dando lugar a una burbuja de crédito importado de proporciones épicas. Su estrategia impulsada por las exportaciones ha dejado al país con una economía deformada que se basa en la permanente demanda de los agotados deudores de América y Europa.

Como dijo el primer ministro Wen Jiabao en Dalian, el desarrollo de China todavía no es equilibrado, ni coordinado ni sostenible. El próximo plan quinquenal debería cambiar la economía hacia un crecimiento interno. Bravo, pero muy tarde. China es muy vulnerable a una más que probable segunda etapa de depresión en Occidente y no podrá sacar un segundo conejo de la chistera.

Esto no va a detener el ascenso de China como la gran fuerza del siglo 21. Sin embargo, la historia económica nos ha enseñado dos reglas casi inquebrantables: 1) No hay escape de la resaca de crédito, y 2) los países con poderosos superávit comerciales sufren tanto como los estados con déficit - si no más - una vez que se desploma el ciclo económico.

Fuentes: Ambrose Evans