domingo, 26 de diciembre de 2010

¿TÚ TAMBIÉN TIENES UN JEFE TÓXICO?

El concepto de jefe o persona tóxica lo difundió Daniel Goleman a través de su libro La inteligencia emocional en la práctica. En lo que a las personas con responsabilidades de gestión de recursos humanos en las empresas se refiere, son quienes con su gestión contribuyen a la desmotivación, al desaliento, a la perdida de confianza, a la insatisfacción, a la inseguridad, al miedo, al enfado permanente, a la falta de eficacia, al no cumplimiento de los objetivos y al desarraigo hacia la empresa de la mayor parte de las personas que tienen la desgracia de caer bajo su influencia.

Incomprensiblemente este tipo de jefes son más frecuentes de lo esperado en las empresas, como no, también en las españolas. En algunas, y los lectores sabrán identificar si la suya es una de ellas, se mantiene una filosofía de gestión basada en la desconfianza hacia el trabajador, que premia y promueve al "jefe" tóxico.

Todo esto nace de la inseguridad de la propia dirección de la empresa y de los jefes que siguen estas tendencias ante su notoria incapacidad para liderar un proyecto que cohesione las fuerzas vivas de la misma, es decir, las personas que desempeñan su trabajo diariamente con la intención de hacerlo lo mejor posible, que por cierto, son la inmensa mayoría. La palabra -incomprensible- del párrafo anterior se refiere a que esta incapacidad manifiesta para saber administrar los recursos de que disponen, merma considerablemente el desempeño de los trabajadores y su eficiencia. Si a esto sumamos la despreocupación, en algunos casos total, por ofrecer una formación eficaz y adaptada al puesto de trabajo y a la evolución de la carrera profesional, tenemos un cóctel explosivo que merma las capacidades de la propia empresa para afrontar y adaptarse a las condiciones de un mercado cada vez más exigente.

Este es el cáncer al que muchas empresas han de enfrentarse en una sociedad en la que el conocimiento es un valor cada vez más necesario para el correcto desarrollo de los negocios, y no sólo a nivel de la dirección. Las empresas más capaces y las que más posibilidades tienen de superar las actuales dificultades y las que están por venir son las que, entre otras habilidades de gestión, sepan involucrar a todos los empleados en la dirección que lleve hacia la consecución de unos objetivos rentables pero socialmente justos, en un ambiente de cooperación y participación.

El siguiente enlace les llevará a la interesante lectura de un artículo publicado recientemente por Expansión y que ha desencadenado la anterior reflexión.

¿Es mejor un mundo sin jefes?

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