domingo, 5 de diciembre de 2010

DEJAR QUEBRAR LOS BANCOS INSOLVENTES PARA NO LASTRAR LAS ECONOMÍAS NACIONALES

Las acciones de los estados en favor de los intereses de industrias consolidadas y empresas transnacionales, nunca ha sido una buena practica, tampoco para las propias empresas beneficiarias, que a la larga terminan cayendo en la desidia y por último, enfrentándose a la cruda realidad de su ineficiencia e insolvencia. El mensaje que se envía a estas empresas y a sus gestores es claro; no importa lo que se haga ni como se haga, siempre estará el estado para apoyarles en los malos momentos.

Casos sonados como el de Enron son un ejemplo que ilustra los nefastos resultados de estas políticas. Enron tubo un crecimiento exponencial en su área de negocio original, relacionada con la generación y distribución de energía. Este crecimiento propició que, con el tiempo, desarrollara nuevos mercados en el área de comunicaciones, manejo de riesgos y seguros en general. Fue considerada la empresa "más innovadora" de los Estados Unidos por la revista Fortune entre los años 1996 - 2000, además de aparecer en la lista de los 100 mejores empleadores, de la revista mencionada, en el año 2000.

Las noticias y hechos probados sobre sobornos, tráfico de influencias, considerables pagos a políticos y practicas contables irregulares en los países donde operaba, que le permitían maquillar en los balances financieros las gigantescas pérdidas que realmente tenía, provocaron su bancarrota y posterior desaparición junto con la empresa que auditaba sus cuentas, Arthur Andersen. Finalmente esta empresa dejó un reguero de desgracias personales ya que 20.000 personas que trabajaban para Enron terminaron perdiendo su empleo. Esto sin contar a los empleados de Arthur Andersen y de otras empresas subcontratistas que terminaron sucumbiendo junto con Enron.

He mencionado el caso de Enron por ser uno de los más conocidos, no obstante, existen otros muchos en diferentes industrias.

A tenor de lo indicado anteriormente, es preocupante ver como algunos estados se endeudan hasta límites que rayan con su propia insolvencia para mantener a flote, fundamentalmente, a la banca. Es más preocupante ver como, a pesar de las ayudas, la banca no realiza la función de dinamizador de la economía, sino que utiliza estos fondos para rehacer sus maltrechas cuentas, mientras que el paro crece en muchos países de forma exponencial y las medidas de austeridad, fruto del endeudamiento de los estados, se ceban sobre las clases trabajadoras. En este caso, como en el de Enron, dejando un reguero de desgracias personales que de continuar así puede convertirse en el germen de movilizaciones sociales generalizadas en toda Europa.

Mientras tanto los políticos siguen sin tomar medidas contundentes para frenar la especulación y regular unos mercados desbocados que sólo buscan el beneficio, no ya en el corto plazo, sino en el microplazo del que disponen los mayores operadores, gracias a la operativa de alta frecuencia. Si bien se puede estar de acuerdo con que el mercado es el conjunto de todos los inversores, pequeños y grandes, son sólo unas pocas manos las que controlan los hilos que perpetúan las ganancias para una minoría. Como dijera en el artículo "La soberanía reside en los mercados" el pequeño inversor entra en la ecuación sólo porque el grande puede quedarse con su dinero.

Por lo mencionado anteriormente, resulta alentador ver como Islandia, un país gravemente afectado por la crisis y que hace dos años tomó la decisión de obligar a los tenedores de obligaciones a sufragar el hundimiento del sistema bancario, se encuentra en mejor disposición para salir de la crisis que otros como Irlanda, que lo dio todo por salvar a la banca y ahora, sometida al rigor de las medidas de austeridad promovidas por sus acreedores, se ve en la penosa situación de afrontar una larga cura que se llevará por delante al sistema de bienestar del que gozaban sus ciudadanos, y condena a los jóvenes a buscarse la vida en otros países ante la falta de oportunidades en el otrora Tigre Celta.

Por mencionar algunos datos paso a citar textualmente un párrafo del artículo publicado hoy en El País sobre el asunto:

"El presupuesto de Islandia registrará un superávit en 2012, comparado con el déficit de Irlanda del 9,1% del PIB, según la Comisión Europea. El paro en el país miembro de la eurozona -Irlanda- seguirá siendo del 13,2% este año y el que viene, en comparación con un máximo del 8,1% en 2011 en Islandia, con datos de la OCDE."

Algo que no se menciona en el breve artículo de El País y que considero necesario explicar, es que Islandia fue el primer país occidental en recibir un préstamo -2.200 millones de dólares- del FMI desde 1976. Su deuda externa se convirtió entonces en nueve veces su PIB.

La deuda contraída con el FMI, las presiones de Reino Unido y Holanda para que Islandia indemnizase a los inversores de estos países por las pérdidas resultantes de la quiebra de los bancos privados islandeses, la actitud de los políticos islandeses que gobernaban en aquel momento al proponer la integración de Islandia en la Unión Europea (UE) como solución a la crisis y la amenaza del gobierno británico de bloquear una eventual solicitud de ingreso en la UE si se negaban a ratificar una ley de indemnización de acreedores extranjeros, generaron protestas sin precedentes en la capital de la nación, donde no se producía una manifestación desde 1949, en este caso, con motivo de la creación de la OTAN. Se dio la circunstancia curiosa de que la policía se vio desbordada por los acontecimientos sin saber como gestionar la situación. Los manifestantes les regalaban flores mostrando su intención de protestar de forma pacífica.

El primer ministro en ese momento Geir Haarde, bajo la gran presión popular decidió llamar a referéndum sobre el asunto del pago de la deuda, el resultado fue un NO rotundo. El proyecto de ingreso en la UE se estancó.

Inmediatamente se convocaron elecciones anticipadas en abril de 2009, de las que salió un gobierno de izquierdas socialdemócrata, por primera vez en Islandia. Se creó una Comisión de Investigación del Parlamento para aclarar las circunstancias de la crisis, la deuda y las condiciones del préstamo del FMI. Como resultado se redactó un informe de dos mil páginas donde se cita un posible abuso por manejo de información privilegiada, que puso en evidencia cómo personas informadas retiraron su dinero sólo dos días antes de que los bancos quebrasen.

Año y medio después de la bancarrota de los principales bancos islandeses, la policía empezó a detener a algunos banqueros, mientras otros antiguos cargos ejecutivos y propietarios se enfrentaban a pleitos de dos mil millones de dólares.

El actual gobierno islandés es el primero en Europa que no premia a los banqueros por su "exceso de creatividad financiera", sino que los mete presos por las nefastas consecuencias de su codicia. Además de los ya presos, pidió a la INTERPOL una orden de detención para varios que se fugaron.

Todo un ejemplo de un pueblo que no se deja engañar y que supo reaccionar a tiempo para detener el proceso de trasvase de deuda privada por deuda pública puesto en marcha a nivel internacional (más información aquí).

Esperemos que las anunciadas informaciones que Wikileaks volcará en la red y que al parecer implican a una importante entidad bancaria norteamericana, se lleven a efecto y sirvan para poner en evidencia las presuntas actitudes y practicas equivocadas y extremadamente peligrosas de algunos gestores y propietarios de entidades financieras. También a quienes desde los gobiernos presuntamente amparan dichas prácticas y protegen los intereses de estas entidades en contra de su principal mandato, que es el de servir a los intereses del pueblo al que presuntamente representan.

Tan importante como esto o más, será ver si los responsables de los desaguisados no quedan impunes. Como de costumbre, seguiremos atentos a los acontecimientos.

Nota: Si te ha gustado lo que has leído, por favor difúndelo en tu ámbito para que, entre todos, podamos generar conciencia.