viernes, 15 de octubre de 2010

JUGANDO CON FUEGO EN EL TABLERO INTERNACIONAL

Son varios los frentes abiertos en el mundo de la política y las finanzas, unos viejos conocidos y otros nuevas consecuencias de decisiones políticas pasadas. Lo cierto es que entre unos y otros estamos atrapados en un nudo gordiano que impide la salida de esta enajenación colectiva, en la que se está convirtiendo la crisis de naturaleza sistémica y de prolongada agonía.

El panorama internacional se complica debido a la desesperación por encontrar las fuentes de beneficio económico que alivien, si acaso parcialmente, las deudas adquiridas. Vemos como las presiones entre países, en especial entre EE.UU. y China, se multiplican y encuentran en las divisas la vía de influir y encauzar los flujos económicos internacionales en beneficio propio. Me refiero concretamente a la devaluación del dólar con respecto al resto de monedas de referencia, principalmente al Yen y al Euro, pero no al renminbi (yuan) como consecuencia de la obstinación China por no perder competitividad respecto de EE.UU.

Pero ¿qué supone la devaluación del dólar norteamericano?. En principio ofrece una ventaja competitiva a las empresas exportadoras norteamericanas en detrimento de las del resto del mundo. Esto quiere decir que el dinero que capten como consecuencia de la devaluación, dada la complicada situación del comercio internacional, como consecuencia de la contracción del consumo, irá en detrimento del resto de economías exportadoras y de las que recientemente quieren potenciar sus exportaciones para suplir el déficit de demanda interna.

Esto puede suponer una recuperación parcial del empleo en EE.UU. como consecuencia del tirón de las empresas exportadoras, pero cuidado, prolongar la devaluación del dólar a base de imprimir dólares sin ningún tipo de respaldo tangible, supone un incremento de la inflación que si no viene acompañado del correspondiente incremento salarial, como es de esperar, contribuirá a deteriorar aún más el consumo interno, activando la espiral del desempleo. Por tanto, esos iniciales brotes verdes, pueden durar tan poco como duraron los anteriores, de los que actualmente nadie se acuerda. No obstante, la inflación no será algo exclusivo de EE.UU.

En efecto, EE.UU. con su política de devaluación del dolar está exportando inflación al resto del mundo, como consecuencia del encarecimiento de las materias primas, cuyos precios se negocian en los mercados internacionales en dólares norteamericanos. Esto supone para el resto del mundo, en especial para las economías más afectadas por la crisis, un deterioro de las cuentas públicas por vía doble: perdida de la competitividad en las exportaciones y deterioro del consumo interno como consecuencia del encarecimiento de los productos, lo que activa la espiral del desempleo y de la deuda de los estados.

¿No les parece un complicado encaje de bolillos?

Por ilustrar aún más lo dicho anteriormente, es conveniente explicar como se las ingenia la FED para mantener los tipos de interés USA francamente bajos, en un entorno de incremento del riesgo. Esto es posible ya que imprime dólares a raudales para comprar la deuda que emite el Tesoro, por tanto, no es de extrañar que la FED se haya convertido en el segundo tenedor de bonos USA, por detrás de China, tras desbancar a Japón la semana pasada. Se han alzado voces que anuncian nuevas burbujas como consecuencia de esta práctica.

En Europa a los únicos que está política de dólar dedil - euro fuerte, les está resultando positiva es a los alemanes, cuya economía está experimentando una recuperación real, entre otros motivos, como consecuencia de sus exportaciones a China -las fábricas de coches de alta gama alemanas no dan a basto para cubrir la demanda de los chinos adinerados; cuando los chinos quieren calidad y tienen dinero para pagarla no compran sus propios productos- la fortaleza del euro esta actuando como un incremento de los tipos de interés que los alemanes necesitarían pero el resto de los europeos no. Esto es un ejemplo de lo que supone tender hacia la calidad, la excelencia en lo que se produce y la productividad de las horas trabajadas, en contra de la idea casposa, trasnochada e ineficaz de trabajar más por menos dinero, como solución a la crisis.

Otro de los frentes abiertos en el panorama internacional y que día a día está tomando más relevancia, es el presunto fraude que los mayores bancos norteamericanos han cometido al desahuciar a propietarios de viviendas con hipotecas -el llamado "defaul" estratégico- basándose en información insuficiente o errónea. Perece ser que los bancos estaban muy interesados en sacar de su balance las hipotecas con riesgo de impago y han llevado a cabo una oleada de desahucios, sin importarles mucho en qué condiciones se producían estos, ni si eran procedentes o no, hasta el punto de contratar a personas sin la cualificación necesaria, que no entendía el alcance de los procedimientos que estaban tramitando. Los errores irían desde la falta de visto bueno judicial, en aquellos estados donde es imprescindible, al desahucio de personas al corriente de sus pagos o sin hipoteca, que sin saber como han sido expulsados de su casa.

El escándalo provocado por los desahucios "estratégicos" ha alcanzado a más de 40 estados de los 50 que componen el país, se está procediendo a una investigación a nivel nacional y si todo este proceso termina en una demanda, los bancos tendrían que hacer frente a indemnizaciones billonarias dado el alcance y la cuantía de los desahucios, que se cuentan por millones. Pues bien, otra vez tenemos a los bancos en jaque, aunque no les ha de extrañar ya que el mensaje que ,en todo el mundo, se les ha dado a estas corporaciones es que hagan lo que hagan siempre podrán seguir adelante con sus negocios, aunque para ello se haya de endeudar y empobrecer a países enteros, poniendo en peligro la estabilidad y seguridad de familias y pequeñas / medianas empresas.

Las figuras siguen en el tablero, los jugadores son temerarios, lo riesgos que se asumen desproporcionados. ¿No sería hora de parar la partida y reflexionar hacia donde queremos ir? ¿No sería hora de replantearnos nuestros objetivos y los valores que nos guían?

No espere que lo hagan los políticos por usted, son decisiones demasiado importantes para dejarlas en manos de quienes están demostrando una desafortunada gestión de la coyuntura actual. Tampoco espere un cambio de gobierno providencial, otros esperaron esto en la historia reciente, para ver frustradas sus esperanzas en poco tiempo.