domingo, 4 de abril de 2010

ACREEDORES Y DEUDORES: CHINA VS EE. UU.


En la actualidad la guerra entre potencias está lejos de los campos de batalla que imperaban en la dinastía Ching. Los enfrentamientos se libran sobre todo en el ámbito económico y comercial.


Probablemente hace años que algún dirigente chino se hizo la siguiente pregunta ¿cómo alcanzar el logro de ganar liderazgo internacional sin lucha? Este concepto de logro sin lucha es precisamente la máxima de Sun Tzu en el famoso libro “El arte de la guerra” cuyas enseñanzas guiadas por el Tao tienen más de dos mil años y siguen siendo estudiadas y seguidas en la actualidad.


Normalmente el liderazgo se gana a expensas de otro, por lo tanto, es necesario analizar los puntos de debilidad de tu oponente e intentar sacar el mayor provecho posible de ellos.


Como todos aquellos que tengan deudas comprenderán, el hecho de deberle algo a alguien te deja en inferioridad de condiciones respecto de tu acreedor. Los chinos muy acostumbrados a guardar en las épocas de bonanza comprenden esto muy bien, ya que la cultura del ahorro ha imperado durante muchas generaciones debido a la falta de protección social imperante.


La política seguida por los sus dirigentes respecto del pueblo no tiene nada de envidiable, sobre todo para el pueblo, pero ha generado, por fuerza, una cultura en torno al ahorro y una conciencia de la debilidad que suponen las deudas y la fortaleza del acreedor.


La historia nos enseña que el poder económico y geopolítico por lo general lo ostentan los grandes países acreedores. Por citar algunos ejemplos: España dominó el siglo XVI por el oro que llegaba de Sudamérica; Holanda ganó influencia en el siglo XVII gracias al incipiente capitalismo y al comercio marítimo y Francia fue la nación con más peso en el siglo XVIII. Gran Bretaña impulsó su ascenso hasta la hegemonía económica en el siglo XIX gracias a una combinación de industrialización e imperialismo, antes de que EE.UU. se ciñera la corona de mayor acreedor y líder geopolítico en el siglo XX.


Parece inevitable que Asia como región y China en particular entren a formar parte de ese selecto grupo.


Hasta la década de 1980, EE.UU. seguía siendo el mayor acreedor del mundo, desde entonces no ha dejado de crecer el déficit comercial financiado por la inversión externa. China con el gran flujo de caja que le proporcionan sus exportaciones y la debilidad de su moneda, que le asegura una alta competitividad respecto de los competidores comerciales, ha tenido los recursos para convertirse en el mayor acreedor de EE.UU. Según cifras del propio Departamento del Tesoro de los EE.UU. China posee actualmente alrededor de 740.000 millones de dólares en deuda estadounidense, cifra que aproximadamente representa el 60% de la deuda nacional norteamericana.


Se oyen algunas voces, como la del premio Nobel de economía Paul Krugman que mantiene la tesis de que la posición dominante la tiene EE.UU. Según Krugman, China está atrapada por la magnitud de la deuda que posee, ya que si empieza a vender dólares en el mercado de forma masiva, el dolar se devaluará , deteriorando el rendimiento de su propia deuda. Por otra parte la devaluación del dolar daría una ventaja competitiva a las empresas norteamericanas en detrimento del resto de exportadores, incluida la propia China.


En este discurso conviene no olvidar que EE.UU. también es un gran importador no sólo de vienes de consumo sino de energía y que la devaluación excesiva del dólar encarecería sus importaciones.


Sea como fuere la tensión entre los dos países por temas comerciales es cada vez mayor y en esa pugna parece que China está obteniendo ventaja, probablemente en gran medida como resultado de su condición de acreedor. Por el momento EE.UU. está midiendo con mucho cuidado sus movimientos, sin reacciones bruscas que añadan más leña al asunto, pero manifestando públicamente su malestar por la política china, de mantener anormalmente bajo el renminbi.


Probablemente debido a la inminente comparecencia del Tesoro Norteamericano (próximo 15 de abril) para manifestar su decisión sobre si acusa a China de manipular su divisa, Paul Krugman está apoyando una campaña, secundada por cerca de 150 parlamentarios orientada a ganar adeptos para tomar una postura contundente contra la política económica de China respecto de su moneda y exigir una revaluación inmediata.


El riesgo es la posible respuesta de China que podría ir encaminada hacia un claro aumento del proteccionismo. Dada la extrema debilidad de la recuperación, un aumento del proteccionismo a nivel internacional podría dar al traste con todos los esfuerzos realizados hasta ahora.


Me parece relevante comentar que las recientes subastas de bonos del Tesoro USA han tenido una demanda excepcionalmente débil tanto en los tramos largos (bonos a 30 años) como en los cortos (bonos a 5 años). Esto último es más preocupante ya que pone en evidencia la desconfianza de los inversores en la deuda USA, incluso en los tramos cortos que suponen un menor riesgo. El encarecimiento de la deuda como consecuencia de la escasa demanda y la falta de financiación, por esa vía, al no cubrirse las subastas, podrían provocar una subida de los impuestos como vía de escape, situación nada favorable para el consumo en un país donde este factor supone dos tercios de la economía.


Volviendo a China, comentaré que siguen diversificando sus inversiones pero no solo en materias primas, donde los metales raros, necesarios para el desarrollo tecnológico, llaman la atención no solo por disponer del 95% de la producción mundial sino por incrementar sus posiciones en empresas extranjeras destacadas en este sector como Arafura y Lynas donde posee importantes participaciones. Además y esto nos afecta directamente, China es el segundo mayor socio de la Unión Europea y la UE es el mayor socio comercial de China, una cooperación que no sólo se da en el ámbito comercial sino a través de la inversión selectiva china en deuda soberana europea. No compra cualquier deuda. En concreto es ya el segundo mayor comprador de deuda pública española, su interés y sus compras no dejan de crecer, sobre todo desde 2008.


Cabría preguntarse qué tiene España que le pueda interesar a China. Pues, por lo que parece España tiene algo valioso para los intereses chinos que es, ni más ni menos, que el derecho de “veto” sobre tres materias claves en la UE, a saber: política exterior, defensa y fiscalidad. Ganar una posición de fuerza podría influir en determinadas decisiones europeas que le afectarían a nivel comercial.


África es otro de los focos de interés de la política de inversiones china. Está incrementando fuertemente sus inversiones en ese continente y estableciendo vínculos comerciales cada vez más fuertes. Con más de 107.000 millones de productos intercambiados en 2008, los flujos comerciales entre China y África representan dos tercios del volumen total de los intercambios con los BRIC o países emergentes. En noviembre de 2009, en el marco de la cumbre China – África, Pekín afianzó aún más sus lazos con el continente africano al anunciar la concesión de 10.000 millones de dólares en préstamos bonificados (equivalente al 10% del la ayuda oficial de los 23 países de la OCDE que componen el comité de ayuda al desarrollo), además de la cancelación de la deuda de ciertas naciones de ese continente.


Y esto es sólo un apunte de la influencia creciente de China en el mundo, que se está desarrollando en el campo de batalla del comercio internacional y de la alta política. Seguramente Sun Tzu tendría motivos para sentirse orgulloso. Pero cuidado, China sigue siendo un régimen totalitario con todo lo que ello supone tanto para sus propios ciudadanos como para el resto del mundo. Por no mencionar los propios riesgos que su economía supone para ellos mismos y para los demás. Dicen que dos de las burbujas más importantes y con riesgo de estallar son el sector inmobiliario y la bolsa de valores china, a pesar de su cultura de austeridad, defectos de nuevos ricos.


Por otra parte, tampoco será fácil para China seguir ascendiendo ya que encontrará resistencias importantes de otros países, en especial de EE.UU. Un dato a tener muy en cuenta es que en marzo, la Administración General de Aduanas china registró un déficit de 7.240 millones de dólares. La última vez que registró un déficit comercial fue hace seis años, en abril de 2004. En el total acumulado del año (enero - marzo) presenta una balanza positiva para China de 14.490 millones de dólares, no obstante, esto supone un 76,7% menos que en el mismo periodo del año 2009. Aquí reside la debilidad de la economía china, ya que es un país netamente exportador y si los países importadores de sus productos se buscan otros mercados se les acabó el crecimiento. Este dato da motivos a China para mantener su moneda débil respecto del dólar y por lo tanto es muy posible que sigan incrementando las tensiones.


Seguiremos atentos a los acontecimientos y a como se reconfigura el mapa geopolítico y económico, que en buena medida gracias a la crisis y a sus secuelas están descolocando los cimientos de las grandes regiones dominantes hasta este momento.